Los servicios de emergencias reciben pacientes por todo tipo de razones: desde fracturas hasta dolores repentinos en el pecho. Sin embargo, los médicos coinciden en que muchos de esos ingresos podrían evitarse si las personas tomaran precauciones básicas en su día a día.

Profesionales de hospitales en Estados Unidos señalaron a The Washington Post que los pacientes, en ocasiones, omiten información por vergüenza o miedo, lo que complica la atención. “No somos la policía y no estamos aquí para juzgarte”, dijo Darnell Gordon, médico de urgencias del Hospital Universitario Howard.

A partir de experiencias frecuentes, los especialistas elaboraron una lista de seis conductas que conviene prevenir para reducir el riesgo de accidentes y emergencias.

Accidentes evitables en casa y en la vía pública

Entre los hábitos más peligrosos, los médicos mencionan poner los pies en el salpicadero del vehículo, una práctica que puede causar graves lesiones cuando se despliega la bolsa de aire. Según Ryan Gerecht, del Centro Médico Dartmouth Hitchcock, el impacto puede provocar fracturas faciales, de cadera o incluso lesiones en la médula espinal.

Otro escenario común de riesgo son las tareas de jardinería y carpintería sin protección ocular. Chidinma Nwakanma, de Penn Medicine, advirtió que miles de personas acuden a urgencias cada año por objetos extraños en los ojos. En casos graves, algunas han perdido la vista de manera irreversible.

El uso de calzado inadecuado al cortar el césped también está entre las prácticas más reportadas. Ryan LaFollette, de la Universidad de Cincinnati, ha atendido casos de amputaciones causadas por resbalones con sandalias. Los expertos recomiendan siempre zapatos cerrados y evitar que niños pequeños viajen en tractores de césped.

Riesgos en la cocina, la automedicación y el atragantamiento

Las quemaduras en niños pequeños son otra preocupación. Los especialistas aconsejan usar las hornillas traseras de la estufa y mantener fuera de su alcance ollas con líquidos hirviendo. En Estados Unidos, más de un tercio de las lesiones tratadas en centros de quemados son causadas por líquidos calientes, la mayoría en menores de cinco años.

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En caso de atragantamiento, los médicos recomiendan no aislarse. Matthew Bitner, profesor clínico en la Facultad de Medicina Greenville de la USC, recordó que muchas víctimas buscan privacidad en el baño, lo que reduce sus posibilidades de recibir ayuda inmediata. La señal universal —manos en la garganta— puede salvar vidas si se hace en público.

Finalmente, los especialistas desaconsejan tomar medicamentos recetados para otras personas. Nwakanma subrayó que la automedicación puede desencadenar reacciones alérgicas graves y retrasar tratamientos adecuados.

  • Los médicos de urgencias coinciden en que estos hábitos, aunque parezcan cotidianos o inofensivos, pueden tener consecuencias graves. Como concluye Bitner, el objetivo es sencillo: que las personas “pasen menos tiempo en urgencias”.