Santo Domingo, RD. – En las transitadas vías de sectores como Piantini, Naco y Serrallés, la estampa urbana ha ido cambiado poco a poco. Aparte de las grandes torres de apartamentos, los ejecutivos apresurados en vehículos de lujo, y delivery en motocicletas; ahora, el paisaje lo completa “El paseador de perros” hombres que caminan con destreza sujetando varios de estos animales a la vez.
Lo que antes podría parecer un favor entre vecinos o familiares se ha transformado en un oficio formal y demandado, que genera sustento para familias, principalmente en los barrios más exclusivo del Distrito Nacional: el paseador de perros profesional.

“Nosotros nos dedicamos al paseo canino. En cada paseo vamos enseñándole al perrito cómo comportarse en la calle, caminar correctamente con la correa y a tener una socialización adecuada”, dijo Aneliza Martínez, quien junto a su pareja Jean Ricart, poseen Doggie Perros, empresa de entrenamiento canino y servicios de paseos.
El paseador de otros países o Neltflix a las calles de SD
Este fenómeno, que solo se ha había visto en otros países o serie de Netflix, no es casualidad en el país, sino el resultado directo de una transformación sociocultural en la capital donde convergen cuatro factores clave: la modernidad, el desahogo económico, la falta de tiempo y, por supuesto, un amor creciente por las mascotas, en este caso a los perros.

“También estamos brindando el servicio de entrenamiento básico, en el cual le enseñamos a los dueños a como comunicarse con su perrito, para que tengan una buena relación”, agregó Martínez
Además, explico que cualquier perro puede entrar al servicio, y siempre realizan una evaluación en un ambiente seguro, para evaluar su comportamiento y así poder planificar como introducirlo a la manada.
Los pilares de un oficio en crecimiento
La aparición de este servicio responde a una necesidad latente en las familias de clase media-alta y alta de la capital. la falta de tiempo y el ritmo de vida actual, con jornadas laborales extendidas y el tráfico asfixiante de la ciudad, deja a muchos dueños sin el tiempo necesario para dedicarle a sus mascotas y sacarlo hacer el ejercicio que requieren.

Es bueno destacar que estos sectores concentran un segmento de la población con poder adquisitivo importante lo que les permite en delegar en otras tareas domésticas y de cuidado, permitiendo que el bienestar animal se convierta en una partida fija dentro del presupuesto mensual, pero a su vez creando una fuente de sustento para otros.
Muy contrario a lo que sucede en otros sectores capitaleños, para estas personas el perro ya no es solo «el guardián del patio», sino un miembro de la familia. Por lo cual el deseo de evitarles el estrés del encierro y garantizar que realicen sus necesidades fuera de los apartamentos ha impulsado la demanda de los paseadores de perros.
Más que un simple paseo
Aunque muy contrario a lo que pueda creerse para quienes ejercen este trabajo, no se trata solo de caminar. El paseador de perros profesional en el Distrito Nacional ha tenido que capacitarse en etología básica (comportamiento animal) y manejo de correas para controlar diferentes razas y temperamentos simultáneamente.

Futuro del empleo en la urbe
Este nuevo nicho laboral es una muestra de cómo la economía dominicana se adapta a las nuevas estructuras familiares. En una ciudad que crece de manera vertical en torres de apartamentos, el paseador de perros se está convirtiendo en una figura esencial para la convivencia urbana.
Lo que demuestra que donde hay una necesidad y un afecto genuino por los animales, surge una oportunidad de emprendimiento.
Tarifas para paseador de perros
El mercado de servicios de cuidado y paseo de mascotas en la República Dominicana experimenta un auge notable, aunque se enfrenta a la ausencia de tarifas estandarizadas.
Según expertos del sector, la profesionalización del oficio es creciente, pero los precios siguen fluctuando ampliamente dependiendo de la reputación del cuidador, el nivel de adiestramiento ofrecido y la ubicación geográfica dentro del Distrito Nacional.
Ante esta realidad, exhortan a los dueños de mascotas a priorizar la seguridad y el respaldo profesional al momento de contratar.
Se recomienda evitar opciones informales no verificadas y optar por plataformas digitales especializadas o referencias directas de clínicas veterinarias de confianza, asegurando así el bienestar físico del animal y la tranquilidad de sus propietarios.
En la actualidad, la tendencia en el mercado se inclina hacia los planes mensuales sobre las contrataciones individuales, una modalidad que busca garantizar la constancia y disciplina en la rutina del animal.
Costos reales mensuales
Los costos mensuales por estos servicios profesionales oscilan, de forma general, entre los RD$9,000 y RD$18,000, aunque este rango puede variar considerablemente si el plan incluye entrenamiento conductual básico o monitoreo especializado de seguridad.





