Un tribunal penal de El Cairo condenó a muerte a la presentadora de televisión y productora egipcia Sarah Khalifa, de 39 años, y a su hermano Mohamed Khalifa, acusados de fundar y dirigir una organización criminal dedicada a la fabricación y distribución de drogas sintéticas.
Los hermanos también fueron declarados culpables de posesión ilegal de armas y municiones y deberán pagar una multa de 500,000 libras egipcias, equivalentes a unos 9,814 dólares.
Las investigaciones atribuyen a Sarah y Mohamed un papel “central y de liderazgo” dentro de la organización. Según las autoridades, los hermanos importaban materias primas químicas y convirtieron un edificio residencial en un laboratorio clandestino para fabricar y preparar los estupefacientes.
El tribunal sustentó su decisión en el testimonio de 20 personas, además de grabaciones y videos que supuestamente demuestran la coordinación directa entre los hermanos y los demás integrantes de la banda.
El caso involucró inicialmente a 28 acusados y permitió la incautación de más de 750 kilogramos de drogas sintéticas y materiales utilizados para su fabricación. En el extenso proceso, otras 11 personas también habrían sido condenadas a muerte por fabricar y traficar estupefacientes.
Antes de emitir el veredicto, el tribunal consultó al gran muftí de Egipto para conocer su opinión religiosa, un procedimiento obligatorio en los casos de pena capital, aunque su dictamen no es vinculante.
No es la primera vez que Khalifa enfrenta una condena. Anteriormente había sido sentenciada a cinco años de prisión por un caso relacionado con el secuestro y la agresión de un joven.
Egipto contempla la pena de muerte para delitos como el asesinato premeditado, el terrorismo, la violación y el narcotráfico. Según la Comisión Egipcia para los Derechos y las Libertades, durante 2025 se dictaron 541 sentencias de muerte en el país.
La condena, que contempla la ejecución en la horca, todavía puede ser apelada.





