Juan Soto, Ketel Marte, Vladimir Guerrero Jr. y Fernando Tatis Jr. batearon un cuadrangular cada uno.

MIAMI. — La República Dominicana volvió a enseñar el poder de su temible artillería y, con una noche de cuatro cuadrangulares, derrotó 7-5 a Venezuela para cerrar invicta con marca de 4-0 y adueñarse del primer lugar del Grupo D en el Clásico Mundial de Béisbol.

En un loanDepot Park repleto por 36,230 fanáticos, con un ambiente de postemporada y una rivalidad caribeña encendida de principio a fin, el conjunto quisqueyano impuso su ley a base de batazos largos, carácter y sangre fría en los momentos de mayor presión. Fue una victoria con sello dominicano: explosiva, emocionante y con ese “Plátano Power” que ha convertido a esta selección en una de las más temidas del torneo.

El golpe de autoridad llegó temprano. En el mismo primer inning, Juan Soto prendió la fiesta con un jonrón de dos carreras que puso a temblar a Miami y marcó el tono de la noche. Dominicana salió agresiva desde el primer pitcheo, decidida a dejar claro que el liderato del grupo no iba a ser negociable.

La ofensiva tricolor no se detuvo ahí. En el tercer episodio, Ketel Marte y Vladimir Guerrero Jr. también se fueron para la calle para ampliar la ventaja y castigar sin piedad al pitcheo venezolano. Un inning después, Fernando Tatis Jr. remató la embestida con un cuadrangular de tres vueltas que terminó de inclinar el partido del lado dominicano y desató otra explosión en las gradas.

Con esa demoledora exhibición de poder, República Dominicana fabricó siete carreras y conectó 11 imparables, confirmando una vez más que su ofensiva puede cambiar el rumbo de cualquier juego con apenas un swing. La alineación criolla volvió a lucir profunda, peligrosa y oportuna, una combinación que la convierte en candidata seria a pelear por el título.

Soto se fue de 4-2, con jonrón, dos remolcadas y una anotada; Vladimir Guerrero Jr. también brilló con un vuelacercas, dos imparables y una impulsada; mientras Marte y Tatis aportaron batazos decisivos para completar una noche de pura dinamita ofensiva.

Venezuela, sin embargo, no bajó la cabeza. El conjunto vinotinto peleó hasta el final y encontró en Maikel García a su hombre más productivo. El antesalista tuvo una actuación perfecta al batear de 4-4, con doble, una remolcada, dos anotadas, boleto y dos bases robadas, convirtiéndose en un dolor de cabeza constante para el pitcheo dominicano.

Aun así, el libreto nunca dejó de favorecer a los quisqueyanos. Sandy Alcántara trabajó para apuntarse la victoria y contó con el respaldo temprano de una ofensiva que hizo el trabajo pesado desde los primeros innings. Aunque el cierre fue tenso y Venezuela apretó en el noveno con dos carreras para poner dramatismo al desenlace, Dominicana respondió con la serenidad de los grandes equipos.

Con la posible carrera de la ventaja en el plato y Salvador Pérez representando la última gran amenaza venezolana, Elvis Alvarado consiguió el batazo esperado: una roleta para doble play que apagó la rebelión y bajó el telón del encuentro. La jugada final, manejada con la seguridad habitual de Manny Machado en la tercera base, selló una victoria de autoridad y también de temple.

Más allá del triunfo, la selección dominicana siguió escribiendo historia. Con los cuatro jonrones conectados ante Venezuela, elevó a 13 su total de cuadrangulares en el torneo, la mayor cantidad para cualquier equipo en el Clásico de 2026 y un nuevo récord para una selección en sus primeros cuatro partidos de un Clásico Mundial.

Dominicana no solo ganó su grupo. Lo hizo imponiendo respeto, intimidando con el madero y obligando a cada rival a jugar casi perfecto para poder competirle. Esa ha sido la gran carta de presentación de este equipo: una ofensiva feroz, capaz de sacudir cualquier estadio y de cambiar un partido en cuestión de minutos.

Ahora, el próximo desafío será Corea en los cuartos de final este viernes, otra vez en Miami. Y la República Dominicana llegará a esa cita en su mejor momento: invicta, encendida con los bates y con la sensación de que este “Plátano Power” todavía tiene mucho más por mostrar.