Pakistán intensificó sus gestiones diplomáticas para reactivar el diálogo entre Estados Unidos e Irán, con el objetivo de reducir las tensiones que persisten en Oriente Medio y abrir un nuevo espacio para las negociaciones entre ambas naciones. Las iniciativas cuentan con el respaldo de China, que también ha manifestado interés en favorecer una solución negociada al conflicto.
De acuerdo con fuentes diplomáticas, autoridades pakistaníes han sostenido contactos recientes con representantes iraníes y estadounidenses para explorar las condiciones que permitan retomar las conversaciones, suspendidas tras el recrudecimiento de las hostilidades.
Entre los principales obstáculos figuran las exigencias relacionadas con la seguridad en el Golfo Pérsico y el cese de los ataques contra países de la región. Islamabad considera que reducir la violencia es un paso indispensable para que ambas partes vuelvan a la mesa de negociación y logren avances en los asuntos pendientes.
Pakistán ha reiterado su disposición de continuar desempeñando un papel de mediador y sostiene que la vía diplomática sigue siendo la mejor alternativa para evitar una mayor escalada del conflicto. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención estos esfuerzos, en medio de un escenario marcado por la incertidumbre y las tensiones entre Washington y Teherán.





