Olga Soto vive dedicada completamente al cuidado de su hijo de 15 años, un adolescente con autismo, retraso psicomotor y una enfermedad degenerativa que ha empeorado con el paso de los años. La mujer explicó que antes podía trabajar para costear medicamentos, alimentación y alquiler, pero hoy su realidad cambió por completo debido al delicado estado de salud del menor.
Según contó, el niño comenzó a presentar dificultades desde pequeño y fue diagnosticado alrededor de los dos años. Aunque logró caminar cerca de los cuatro años y tenía cierta movilidad, actualmente perdió muchas capacidades tras varias recaídas de salud. La madre aseguró que ahora depende totalmente de ella para cada necesidad diaria.
Una condición que se agravó con el tiempo
“Él más o menos a los 2 años se le diagnosticó el retraso así como Thor. Y usted sabe, dura un tiempo para caminar. Ya él vino caminando a casi a los 4 años, nunca ha hablado”, relató.
La mujer explicó que su hijo había mostrado algunos avances antes de la última recaída. “Antes, por lo menos, antes de él tener esta recaída, él podía agarrar el vasito, llevaba solo las manos, ya ahora después de ver que él tiene su manito que no le funciona bien para agarrar sus cosas”, expresó.
Olga indicó que el adolescente recibe atenciones médicas en el Hospital Hugo Mendoza y también en la Plaza de la Salud, donde acude a consultas y evaluaciones neurológicas. Recientemente pudieron realizarle una resonancia magnética luego de varios meses de espera debido a problemas respiratorios.
Medicamentos, alquiler y necesidades básicas
La madre confesó que la situación económica se volvió insostenible. Explicó que dejó de trabajar porque debe permanecer al cuidado permanente de su hijo, mientras sus otros hijos ya hicieron sus vidas.
“Pago casa, esta casa bastante cara, a veces tengo que dejar de comprarle sus medicamentos, medicamentos controlados que ningún seguro los cubre, comprar pañales y cosas”, manifestó.

También reveló que actualmente el adolescente tiene varios días sin recibir su tratamiento médico porque no cuenta con dinero para adquirirlo. “Ahora mismito, ahora en este momento yo aún no lo estoy medicando, por eso es que él está tan inquieto. Los medicamentos se me acabaron hace como 3 días”, dijo.
Entre lágrimas, Olga pidió ayuda para poder continuar atendiendo a su hijo y mantener un techo seguro para ambos. “Hay días que yo me levanto que no tengo ni un pan para darle a ese niño”, expresó.
Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse con Olga Soto al número 829-386-1251.
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