SANTO DOMINGO.- Tras superar uno de los periodos más desafiantes de su trayectoria, el expresidente Leonel Fernández ha protagonizado un gran retorno al epicentro político dominicano, consolidándose hoy como el referente indiscutible de la oposición.
Lo que para muchos representaba el ocaso de su era política tras la división del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), del que fue presidente, él lo ha transformado, convirtiendo el fracaso en una oportunidad de consolidación.
Este camino de crecimiento y permanencia no ha sido fortuito, sino que ha ido de la mano de una serie de eventos que lo han favorecido, sumados a su trayectoria política y su paso por el poder durante 12 años.
El pasado torneo electoral marcó un punto de inflexión al lograr la segunda posición con un 30% con la Fuerza del Pueblo (FP), situándose muy por encima del PLD.
Este ascenso puede compararse con el vuelo del ave fénix, pues ha surgido en un panorama político caracterizado históricamente por la paralización del bipartidismo.
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Con una labor partidaria constante y una visión de largo plazo, Fernández no ha caminado solo; se ha hecho acompañar de una sólida base de dirigentes leales que abandonaron el PLD para apostar por lo nuevo: la Fuerza del Pueblo.
El descollar de esa organización se ha cimentado en la disidencia peledeísta, que vio en Fernández no solo a un viejo compañero, sino también la opción más rápida para el ascenso al poder tras la embestida judicial contra el PLD.

Con una estructura ya consolidada y presencia en todo el territorio nacional, Fernández apuesta a su experiencia de Estado y de estadista para lograr subir de nuevo las escalinatas del Palacio Nacional.
Su capacidad para navegar la crisis de la división de 2019 y transformarla en una plataforma de oportunidad exponencial redefine, definitivamente, el tablero político de cara al próximo torneo.
Tras los resultados pasados, hoy la FP se erige no solo como un partido emergente, sino como una entidad robusta capaz de competir por el primer lugar y de articular las demandas sociales.
Fernández
Luego de salir del poder en 2012, contra Fernández vinieron los avatares, no solo externos, sino también a lo interno de su partido, de donde procedieron las mayores descargas.
El grupo de poder liderado por Danilo Medina estableció mecanismos de campaña en su contra para intentar ilegitimarlo como posible candidato presidencial en 2016. El objetivo era reformar la Constitución, como en efecto ocurrió en 2015, para que Medina buscara la reelección.
En ese momento comenzó el quiebre partidario. En 2019, el «danilismo» organizó una contienda interna cuestionada para imponer a Gonzalo Castillo como candidato, quien finalmente no logró el éxito en las elecciones del año siguiente.
En su primera participación en los comicios de 2020, la FP no pasó inadvertida y logró quedar en tercer lugar con un porcentaje considerable, aunque por debajo del PLD y el Partido Revolucionario Moderno (PRM). No obstante, cuatro años después, los resultados fueron muy distintos al alcanzar el segundo lugar.
La definición de la candidatura y la ambición por el poder de ambos, generó un gran distanciamiento entre dos grandes amigos: Leonel Fernández y Danilo Medina.
Disyuntiva
Hoy día, transcurrido el tiempo, los sondeos colocan a Fernández en buena posición, aunque en su horizonte existe una disyuntiva: algunos grupos observan con cierto resquemor (o reserva) la figura de su hijo, el senador Omar Fernández, para heredar la candidatura de la FP en 2028.
Los candidatos de todos los partidos serán seleccionados en 2027, según el cronograma electoral. De aquí a esa fecha, Fernández tendría que sopesar sus posibilidades reales de llegar al poder o decidirse por su hijo, quien genera gran simpatía en la sociedad, especialmente en la población más joven.
Sin embargo, aún falta mucho camino por recorrer, teniendo la Fuerza del Pueblo la posibilidad de evaluar las dos opciones.





