EFE.- La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), cuyos primeros contingentes llegaron a Haití el miércoles, contará con uniformados procedentes de África, Asia, América Latina y el Caribe, que se incorporarán paulatinamente entre abril y octubre de este año, según lo previsto.

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Los 5.500 efectivos contemplados en total tendrán como misión llevar a cabo «operaciones selectivas basadas en información de inteligencia contra las bandas armadas», además de «garantizar» la seguridad de las infraestructuras críticas y las principales vías de comunicación, informó la GSF en X en la madrugada de este jueves.

También, deberán «proteger a la población civil, respetando plenamente los derechos humanos».

La misión se llevará a cabo en colaboración con la Policía Nacional de Haití (PNH), el Ministerio de Defensa, la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh), la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (Unsoh), el Equipo de País de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Bandas se expanden fuera de capital

Haití recibió este miércoles las primeras tropas de la GSF, provenientes de Chad, que toman el relevo de la extinta Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), también creada por la ONU y que no tuvo los resultados esperados en el combate contra las bandas.

La llegada se produce en un momento en el que las bandas han expandido su dominio este último año más allá de Puerto Príncipe, la capital de Haití, hacia los departamentos de Centro y Artibonite, en medio de altos niveles de violencia entre pandillas, fuerzas de seguridad, empresas privadas y grupos de «autodefensa».

Entre el 1 de marzo de 2025 y el 15 de enero de este año ha habido 5.519 muertos y 2.608 heridos.

Este miércoles la Policía informó de enfrentamientos armados con pandilleros en el marco de una «gran operación» en el departamento de Artibonite, situado al norte de la capital y donde el domingo ocurrió la masacre de al menos 70 personas en un ataque atribuido al grupo armado Gran Grif, según denuncias de una ONG y la ONU.