Miami (EE. UU.).– La sonda Van Allen Probe A, que durante años estudió los cinturones de radiación de la Tierra, reingresó este miércoles a la atmósfera sin causar daños, casi 14 años después de su lanzamiento, informó la NASA.

Según la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el reingreso ocurrió sobre la región del océano Pacífico oriental a las 18:37 hora del Este (22:37 GMT), varios años antes de lo previsto.

Las autoridades señalaron que la mayor parte de la nave, que pesaba aproximadamente 600 kilogramos, se desintegró al atravesar la atmósfera, aunque algunos componentes pudieron haber sobrevivido al reingreso. No se reportaron daños a personas en la Tierra, cuyo riesgo había sido estimado en 1 entre 4.200.

De acuerdo con la NASA, el retorno de la sonda se adelantó cerca de ocho años respecto a lo calculado inicialmente debido a la intensa actividad del actual ciclo solar, que incrementó la resistencia atmosférica sobre la nave. Cuando la misión concluyó en 2019, los análisis estimaban que el reingreso ocurriría en 2034.

Las sondas Van Allen Probes A y B fueron lanzadas en agosto de 2012 con una misión prevista inicialmente de dos años. No obstante, ambas naves lograron operar durante casi siete años, recopilando datos sin precedentes sobre los cinturones de radiación Van Allen, regiones compuestas por partículas cargadas atrapadas por el campo magnético terrestre.

Estos cinturones desempeñan un papel clave al proteger a la Tierra de la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar, fenómenos que pueden afectar tanto a los humanos como a la tecnología espacial.

Entre los principales hallazgos de la misión destaca la primera evidencia de un tercer cinturón de radiación temporal, que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar.

La NASA explicó que la misión concluyó en 2019, cuando ambas sondas agotaron su combustible y ya no pudieron orientarse hacia el Sol. Sin embargo, los datos obtenidos continúan siendo analizados por los científicos para mejorar las predicciones del clima espacial y comprender mejor cómo la actividad solar puede afectar a satélites, astronautas y sistemas en la Tierra, como las comunicaciones, la navegación y las redes eléctricas.

La nave gemela, Van Allen Probe B, no se espera que reingrese a la atmósfera terrestre antes de 2030.