La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) exigió este martes la liberación «inmediata y con vida» de dos periodistas secuestrados por las bandas en Haití, donde advirtió de una «escalada de violencia» en medio de la «grave crisis» política, económica y de seguridad de la nación caribeña.

El organismo, con sede en Miami, expresó su «repudio» al rapto de Junior Célestin, de Radio Television Megastar, y Osnel Espérance, de Radio Uni FM, que ocurrió el viernes en el centro de Puerto Príncipe, mientras realizaban labores informativas.

El presidente de la SIP, Pierre Manigault, demandó la liberación inmediata y con vida de ambos periodistas, así como garantías urgentes para su seguridad, y exigió al Gobierno que actúe con la mayor urgencia para localizar a los periodistas, asegurar su liberación y llevar ante la justicia a los responsables.

El posicionamiento se produce tras la denuncia del lunes de la Asociación de Periodistas Haitianos (AJH), que reportó que el secuestro ocurrió cerca del estadio de fútbol Sylvio Cator, mientras realizaban un reportaje en una zona controlada por las bandas armadas.

El crimen refleja la crisis en el país, con casi 6.000 asesinatos en 2025, sin un mandatario electo y la violencia de las pandillas en aumento desde el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en 2021, según un informe de la ONU de enero pasado.

«Estos hechos reflejan que los periodistas operan bajo amenazas constantes en un entorno dominado por la violencia de pandillas, donde son blanco de ataques destinados a silenciarlos«, opinó Martha Ramos, presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP.

Desde 2018, suman al menos 15 periodistas asesinados en Haití, ya sea a manos de la Policía Nacional o de las bandas armadas, mientras que estas pandillas, que controlan al menos el 90 % de la región metropolitana de Puerto Príncipe, han secuestrado a otros.

La SIP recordó que incluyó a Haití por primera vez en el Índice de Chapultepec, catalogándolo como un país con ‘alta restricción’ para la libertad de prensa debido a un Estado impotente ante crímenes y una crisis que fomenta la impunidad en crímenes contra la población y la prensa.