Human Rights Watch (HRW) incluyó este miércoles a México en su informe anual como uno de los países con mayor deterioro democrático a nivel global.
El organismo señaló que la eliminación de contrapesos al poder, la violencia criminal extrema y la impunidad persistente sitúan al país en una situación crítica, marcada por una contradicción entre el discurso oficial de la presidenta Claudia Sheinbaum y la realidad interna de abusos cometidos por fuerzas de seguridad.
Desmantelamiento de contrapesos y militarización
Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW, advirtió sobre un proceso de «erosión democrática» iniciado en el sexenio anterior y profundizado con reformas recientes. Estas medidas han debilitado la independencia judicial y consolidado la militarización del país.
Según el organismo, este desmantelamiento de controles institucionales otorga una capacidad omnipotente al Ejecutivo que pone en riesgo los derechos fundamentales de los ciudadanos a largo plazo.
El informe destaca que, a diferencia de las dictaduras abiertas en la región, México enfrenta un colapso institucional interno. Esta situación se agrava con la expansión de la prisión preventiva oficiosa y el uso de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, factores que alimentan el ciclo de violencia e impunidad.
Crisis de desapariciones y foco internacional
La organización alertó sobre la crisis de desapariciones forzadas, que ya supera los 133,000 casos, calificando de «ataque frontal» la negativa del Gobierno a reconocer este problema como un fenómeno estructural. La periodista Denise Dresser subrayó que es la primera vez que México figura entre los «peores ofensores» globales, junto a países como Turquía o Hungría.
Con el Mundial de Fútbol de junio de 2026 en el horizonte, HRW anticipa que la atención internacional se centrará en las fosas clandestinas y abusos documentados en las zonas sedes del evento.



