Kit Harington, conocido mundialmente por su papel de Jon Snow en Game of Thrones, reflexionó en una entrevista con The Times sobre su lucha frente a las adicciones, el peso de la fama y la reconstrucción de su vida tras alcanzar el éxito.
- En una nueva etapa profesional como protagonista de Industry, el actor repasó sus altibajos emocionales, la reciente muerte de su madre y la llegada a la paternidad.
El impacto de la fama tras Game of Thrones
Harington recordó que, durante los primeros años de exposición pública, solía mostrarse retraído incluso en contextos sociales. “Yo era el chico de la fiesta, sentado en la esquina con la cara triste”, comentó a The Times, y admitió que esa actitud despertaba preocupación entre quienes lo rodeaban, algo que incluso llegó a usar como estrategia social.
- Junto a Richard Madden, evocó los inicios de Game of Thrones, cuando el elenco no imaginaba el alcance que tendría la serie. Según relató, el proyecto se vivía como una experiencia intensa pero despreocupada, bajo la idea de que sería algo breve. “Pensamos: bueno, esto durará una temporada y luego nos iremos a hacer otras cosas”, recordó.

El impacto del éxito fue rápido y evidente. Explicó que distintas plataformas online funcionaron como un termómetro inesperado de la fama: “Cuando empezamos nadie sabía quiénes éramos. Y a medida que nos volvimos más conocidos, las reacciones en línea eran más extremas”, señaló, al describir cómo el reconocimiento público transformó su vida cotidiana.
Adicciones y el camino hacia la rehabilitación
El impacto de la fama tuvo consecuencias personales profundas para Harington, quien decidió enfrentar sus problemas de adicción. “Hasta los 27 años, todo en la vida transcurría a toda velocidad. Y luego, a los 28, ya no lo sentí así y fui a rehabilitación por primera vez”, relató.
- Reconoció que el proceso no fue sencillo y que, inicialmente, se negó a seguir el tratamiento pese a ser consciente de su problema. Entre los 28 y los 32 años, fue aceptando lentamente que su vida no podía continuar del mismo modo. “En algún momento, uno tiene que madurar. Me llevó mucho tiempo”, afirmó.
Un final pendiente: la última temporada de Game of Thrones
El final de Game of Thrones coincidió con uno de los momentos más críticos de su vida. “Todavía no he visto la última temporada”, admitió.

“Tengo sentimientos muy extraños porque no me encontraba bien. Estaba en rehabilitación cuando se emitió el último episodio, así que me lo perdí, y luego salí de allí con otras preocupaciones”, explicó, dejando ver la desconexión emocional que atravesaba en ese periodo.
- Sobre su recuperación, confesó que al inicio se resistía a llevar una vida sobria. “No quería eso. Pero una vez que lo superas, ya no piensas en ello. Mi vida es mejor así”. También recordó el alto costo del tratamiento, que funcionó como un incentivo para no abandonarlo: cada vez que pensaba en irse, se imaginaba quemando una maleta llena de dinero.
La paternidad como punto de equilibrio
Harington explicó que sus hijos transformaron por completo su perspectiva diaria. Los describió como niños abiertos y amables, y aseguró que la paternidad llegó en el momento justo, cuando se sentía preparado para asumir ese rol.
- La rutina familiar le devolvió equilibrio y calma. Mientras Rose trabajaba en Stratford en una obra de teatro, él se encargaba de los niños durante sus jornadas de grabación en Cardiff.

“Cuando volvía de grabar, donde he estado haciendo quién sabe qué, entraba por la puerta y los niños estaban allí. Y todo lo oscuro con lo que había tenido que lidiar durante el día había desaparecido. Era extraño y genial. Llegaba a casa y era padre”, relató.
Una nueva etapa profesional con Industry
Convertido en protagonista de la serie Industry, Harington explora desde la ficción situaciones cercanas a sus propias experiencias. “La serie me cautivó por completo desde la primera temporada”, afirmó. “Creo que le dan a cada actor la oportunidad de dar un paso al frente y hacer algo interesante… y elegir personajes inesperados”.
- Al asumir un papel con profundos conflictos personales, reconoció similitudes con su propia historia. Explicó que el personaje Henry combina adicción a las sustancias, comportamiento desenfrenado, abandono, caos y euforia, además de una constante lucha por demostrar su valía, lo que genera “una mezcla bastante tóxica”.
Entre la ficción y la vida real
Sobre el equilibrio entre su pasado y el presente, Harington reconoció que ciertos comportamientos extremos pueden resultar tentadores. “Hay una parte de mí que a veces echa de menos el comportamiento salvaje. Simplemente me di cuenta de que no es sostenible”.
Interpretarlos en pantalla, explicó, le permite revisitar esas experiencias desde un lugar seguro y controlado, consolidando una etapa de mayor estabilidad personal y profesional.
Fuente: Infobae.



