EFE).- Estados Unidos defendió este sábado ante el Consejo de Seguridad de la ONU que los ataques contra Irán buscan impedir que pueda volver a amenazar al mundo con armas nucleares, mientras el embajador iraní calificó la acción como «un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad».
«La operación tiene como objetivo específico y estratégico desmantelar las capacidades balísticas que amenazan a los aliados, degradar los activos navales utilizados para desestabilizar las aguas internacionales e interrumpir la maquinaria que arma a las milicias proxy, así como garantizar que el régimen iraní nunca pueda amenazar al mundo con un arma nuclear», declaró el embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz.
Por su parte, Amir-Saeid Iravani, representante de la república islámica, dijo que «Irán seguirá ejerciendo su derecho inherente a la autodefensa con firmeza, de manera proporcionada y sin vacilaciones, hasta que la agresión termine. El Consejo de Seguridad debe actuar y detener este acto de agresión de inmediato, silenciando su complicidad en este crimen».

EE.UU. afirmó que los golpes constituyen «acciones legítimas» por la «continua búsqueda por parte de Irán de capacidades misilísticas avanzadas» así como «negativa a abandonar sus ambiciones nucleares, pese a oportunidades diplomáticas».
El mundo «no teme a un Irán libre, teme a un régimen radical», subrayó el embajador de Israel en la ONU, Danny Danon, quien aseguró que Israel actuó para impedir «una amenaza irreversible».
El diplomático agregó que los misiles balísticos lanzados contra territorio israelí «no pueden ignorarse».
Una ONU dividida ante el ataque y llamados a la mesura
Los integrantes del Consejo de Seguridad mostraron reacciones divididas ante la acción militar de Israel y Estados Unidos contra Irán, con Francia y Reino Unido criticando la respuesta iraní, mientras Rusia y China han calificado la ofensiva como «infundada» y «descarada».
«Condenamos enérgicamente los ataques indiscriminados de Irán contra varios países de la región. Es esencial que garanticemos la protección de los civiles, y expresamos nuestra solidaridad con los países que han sido atacados: Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Catar» aseguró el embajador francés, Jérôme Bonnafont, quien ofreció asistencia a los afectados.

En el mismo sentido, el representante del Reino Unido ante la ONU, James Kariuki, pidió a Irán que se abstenga de lanzar nuevos ataques y abandone lo que calificó de «comportamiento irresponsable», para permitir que «la vía diplomática siga su curso» y evitar una mayor escalada en Oriente Medio.
Kariuki subrayó que la prioridad debe ser «contener la crisis y proteger a la población civil«.
Por el contrario, Vassily Nebenzia, representante de Rusia, consideró que las «declaraciones realizadas hoy por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el sentido de que esta operación tenía por objeto impedir que Irán adquiriera un arma nuclear, no están justificadas. Son infundadas».
Al embajador ruso se sumó el chino, Fu Cong, quien afirmó que la soberanía e integridad territorial de Irán y de otros países de la región «debe ser respetada», y expresó su profunda preocupación por las víctimas civiles, quien dijo que «el uso indiscriminado de la fuerza es inaceptable».
«Una amenaza» para la paz y la región
Entre tanto, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió de que los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán y la posterior respuesta iraní constituyen «una amenaza para la paz» y podrían generar una cadena de acontecimientos de «graves consecuencias» si no cesan las hostilidades.

Guterres señaló que «se ha informado de la muerte de varios altos funcionarios, incluyendo, según fuentes israelíes, al líder supremo de Irán, Alí Jameneí. Pero eso no lo puedo confirmar. El espacio aéreo iraní ha sido cerrado y el país se encuentra bajo un apagón casi total de internet».
«Los ataques han causado un número considerable de víctimas civiles. La acción militar se está expandiendo rápidamente por la región, creando una situación cada vez más volátil e impredecible y aumentando el riesgo de errores de cálculo», aseveró.




