La República Democrática del Congo acumula 10,060 casos confirmados de ébola y 4,887 fallecimientos a causa de la enfermedad, de acuerdo con el informe más reciente del Instituto Nacional de Salud Pública del país, que recoge datos hasta el 25 de octubre. El brote, declarado el 15 de mayo de este año, mantiene activa la transmisión en distintas regiones del territorio congoleño.
El reporte sitúa la tasa de letalidad en un 48.6 % y señala que 2,684 pacientes se han recuperado. Mientras tanto, el seguimiento de los contactos de personas infectadas alcanza el 81.6 %, una labor que las autoridades sanitarias consideran importante para detectar nuevos contagios y limitar la propagación del virus.
Las provincias orientales de Ituri y Kivu del Norte figuran entre las más afectadas. Durante las últimas 24 horas contempladas en el informe, Ituri registró 32 nuevos casos, mientras que Kivu del Norte notificó 58. En conjunto, el brote alcanza 66 zonas de salud distribuidas en ocho de las 26 provincias del país.
La epidemia también ha sido vinculada con contagios en otros países africanos. Uganda declaró finalizado su brote el 26 de agosto, después de reportar 20 casos confirmados y dos fallecimientos, mientras que Kenia y Nigeria también notificaron infecciones relacionadas con la situación epidemiológica regional, según los reportes disponibles.
La variante Bundibugyo es la responsable del brote actual. La Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja en el desarrollo de dos posibles vacunas que comenzaron ensayos clínicos de fase uno en humanos, mientras que las autoridades congoleñas iniciaron a finales de agosto una campaña de inmunización con la vacuna Ervebo, diseñada principalmente contra otra variante del virus.
El ébola se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar síntomas graves, como fiebre, vómitos y diarrea. Ante la expansión de la enfermedad, los organismos sanitarios mantienen el énfasis en la detección temprana, el rastreo de contactos, la atención médica y las medidas de prevención para reducir nuevos contagios.





