La científica dominicana Leidy Diana Caraballo Galvá alcanzó un importante logro profesional al ser contratada por la Universidad Médica de Carolina del Sur, en Estados Unidos, para dirigir su propio laboratorio de investigación enfocado en el desarrollo de inmunoterapias contra el cáncer, con el objetivo de lograr tratamientos capaces de atacar las células malignas sin destruir las células sanas.

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Caraballo Galvá, quien es oriunda de San Juan de la Maguana y egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), abrió su laboratorio el pasado 1 de julio y lo inauguró oficialmente el 26 de ese mismo mes, explicó durante una entrevista en El Sol de la Mañana que su trabajo combina inmunología, ingeniería genética y biología sintética para modificar linfocitos T y convertirlos en herramientas más precisas contra determinados tumores.

La investigadora subrayó que, a diferencia de la quimioterapia, que puede afectar tanto células malignas como benignas, la inmunoterapia busca mayor especificidad.

“Lo que buscamos con la inmunoterapia es la especificidad”, afirmó al detallar que los linfocitos T son extraídos de la sangre, purificados y modificados genéticamente para mejorar su capacidad de reconocer proteínas presentes en la superficie de las células cancerosas y destruirlas sin afectar las sanas.

Terapias CAR-T y pruebas contra tumores

Caraballo Galvá explicó que parte de su investigación se concentra en las llamadas células CAR-T, linfocitos T modificados con receptores artificiales que les permiten identificar con mayor precisión las células malignas.

Para comprobar la efectividad de estas terapias, el equipo trabaja primero con células tumorales humanas y posteriormente con modelos animales. La científica aclaró que su laboratorio no realiza experimentos en seres humanos.

A los ratones se les implantan tumores y, una vez desarrollados, se les administran los linfocitos T previamente modificados. Si la terapia demuestra efectividad, el tratamiento puede avanzar posteriormente hacia otras etapas junto con equipos clínicos especializados.

La doctora indicó que la inmunoterapia es un campo relativamente reciente y señaló que las terapias CAR-T ya han sido aprobadas para determinados tipos de leucemia.

Según explicó durante la entrevista, en algunos casos de leucemia se han registrado tasas de respuesta muy elevadas entre pacientes que reciben esta modalidad terapéutica. Sin embargo, reconoció que uno de los grandes desafíos científicos continúa siendo lograr resultados similares en tumores sólidos, donde las células inmunológicas tienen mayores dificultades para permanecer activas dentro de la masa tumoral.

Una alternativa cuando fallan los tratamientos convencionales

Caraballo Galvá explicó que la inmunoterapia puede convertirse en una opción para determinados pacientes que ya han agotado tratamientos convencionales, como la quimioterapia o la radioterapia, sin obtener la respuesta esperada.

En esos casos, señaló, el paciente debe ser evaluado por el centro oncológico correspondiente para determinar si cumple los criterios para participar en algún ensayo clínico disponible.

Su laboratorio está vinculado al Hollings Cancer Center, en Carolina del Sur, y uno de sus planes es desarrollar colaboraciones con instituciones médicas dominicanas que permitan ampliar las oportunidades de investigación y, eventualmente, facilitar el acceso de pacientes del país a tratamientos especializados.

Quiere abrir oportunidades para jóvenes dominicanos

Además de desarrollar nuevas terapias contra el cáncer, la científica aseguró que uno de sus principales objetivos es utilizar su posición para abrir espacios a estudiantes y profesionales dominicanos interesados en la investigación.

“Mi objetivo es poder abrir campo para otros jóvenes dominicanos”, manifestó.

Caraballo Galvá explicó que ya consiguió, con apoyo de su mentor posdoctoral, dos becas de investigación de US$5,000 para estudiantes dominicanos, una procedente de la UASD y otra de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Ambas realizaron pasantías de investigación junto a ella. Una de las participantes, médica de profesión, continuó posteriormente vinculada a investigación clínica en Baylor, mientras la estudiante de la UASD se encuentra próxima a graduarse.

La investigadora aspira a conseguir financiamiento para incorporar más jóvenes a su laboratorio y llevar, al menos, un estudiante dominicano cada año a programas de investigación durante el verano.

“Una vez que el laboratorio consiga más financiamiento, podemos traer más estudiantes”, explicó.

“El campo científico es muy competitivo

  • La dominicana también habló de las dificultades que ha enfrentado durante aproximadamente dos décadas de formación académica e investigación.

Caraballo Galvá estudió Ingeniería Química en la UASD, cursó una maestría en Francia y posteriormente realizó en Estados Unidos un doctorado en medicina molecular con enfoque en inmunología de tumores e ingeniería genética de linfocitos T. Más adelante completó un posdoctorado especializado en cáncer pediátrico.

La científica reconoció que se trata de un entorno altamente competitivo y aseguró que durante su trayectoria llegó a enfrentar rechazo y rivalidades profesionales tanto en Europa como en Estados Unidos.

“Es muy competitivo el campo científico”, expresó, al señalar que incluso algunos investigadores sobresalientes pueden generar recelos dentro de determinados equipos.

Aseguró que vivió situaciones de ese tipo durante su estancia en Francia y también en Estados Unidos, pero sostuvo que esas dificultades no deben convertirse en una razón para abandonar una carrera científica.

“Esto no tiene que ser motivo de nosotros desistir”, expresó.

La fe como parte de su trayectoria

Caraballo Galvá, quien profesa la fe adventista, aseguró que sus creencias religiosas no han representado un obstáculo durante su carrera científica.

“La fe ha sido esencial”, expresó al explicar que desde su llegada a Estados Unidos ha comunicado abiertamente a sus mentores su condición de cristiana adventista y su decisión de no trabajar los sábados.

La científica afirmó que ha encontrado respeto hacia sus convicciones dentro de los laboratorios en los que ha trabajado y aseguró que incluso ha compartido momentos de oración con compañeros de investigación.

“Yo soy el producto de la fe, de la obra de Dios”, manifestó durante la entrevista.

De una familia humilde a dirigir su propio laboratorio

  • La historia de Caraballo Galvá también está marcada por el esfuerzo de sus padres. Su padre se dedicó principalmente a la agricultura y, durante períodos en los que no tenía trabajo estable, llegó a vender caña y uvas en un triciclo para generar ingresos y llevar a sus hijas a la escuela.

Su madre fue ama de casa, trabajó limpiando oficinas y escuelas y también laboró en zona franca. Actualmente, según relató la científica, está cumpliendo uno de sus propios sueños al estudiar en la universidad para convertirse en enfermera.

  • Caraballo Galvá describió su hogar como una familia de recursos económicos muy limitados, pero destacó el respaldo recibido durante toda su formación. Su padre regresó posteriormente a la agricultura y actualmente colabora también con una empresa de uno de sus hijos.

Desde ese origen, la dominicana ha construido una carrera de casi 20 años entre estudios e investigación y ahora dirige un laboratorio propio en Estados Unidos, desde donde busca avanzar en nuevas terapias contra el cáncer y, al mismo tiempo, crear oportunidades para que otros científicos dominicanos puedan seguir un camino similar.