SANTIAGO.– Con el Estadio Cibao casi a capacidad y un ambiente de Round Robin que se sentía en cada lanzamiento, los Toros del Este dieron un golpe de autoridad al blanquear 3-0 a las Águilas Cibaeñas la noche de este miércoles. Fue un juego tenso, de pocas libertades, decidido por el pitcheo colectivo taurino y un doblete de Jeimer Candelario en el octavo episodio que rompió el hielo y terminó inclinando un duelo que por momentos pareció escrito para definirse con un solo batazo.

La historia arrancó desde el montículo con Jaime Barría marcando el tono. El derecho volvió a responder en un escenario de alta exigencia y, aunque salió sin decisión, dejó el camino trazado con cinco entradas en blanco de cinco hits, sin boletos y un ponche. Barría explicó que el ajuste tras su primera presentación fue clave: “Hice los ajustes necesarios para poder lanzar cinco innings. Tuve buen comando y gracias a Dios se dieron los resultados”, dijo, satisfecho de cumplir el plan del cuerpo técnico. Y aunque permitió imparables, la mayoría fueron contactos débiles: “A veces esos contactos flojos pueden frustrar a un lanzador, pero al final el equipo se enfocó en sacar esta victoria, que era muy importante para nosotros. Me pidieron cinco innings y pudimos hacer el trabajo”, agregó.

Del otro lado, Óscar De la Cruz mantuvo a las Águilas en pelea con una labor de seis entradas, permitiendo dos carreras, cuatro hits, tres boletos y un ponche, pero terminó cargando con la derrota en una noche donde el margen fue mínimo. El pitcheo de los Toros, en cambio, se encargó de apagar cada intento de reacción amarilla, obligando a las Águilas a batear de 9-0 con corredores en posición anotadora y a dejar nueve hombres en base, incluso con una gran actuación de Ezequiel Durán (de 4-3, doble) y Steward Berroa (de 3-2).

El momento decisivo llegó en la parte alta del octavo inning: con corredores en segunda y tercera, Candelario conectó un fuerte doble por todo el jardín derecho, un batazo que pegó de aire en la pared y trajo dos vueltas para el 2-0. En la misma entrada, Onix Vega ejecutó un toque de sacrificio perfecto para mover al corredor y Sergio Alcántara elevó profundo al right field para remolcar la tercera carrera, suficiente para sentenciar un juego que se jugó a ritmo de cuchillo.

El bullpen taurino completó la faena con nervio y precisión. Emailin Montilla se acreditó la victoria con una entrada en blanco (permitió un hit y otorgó un boleto), Jimmy Yacabonis tiró un episodio sin carreras, J.C. Mejía trabajó el octavo con dos ponches y Joe Corbett cerró la novena en blanco para sumar su quinto salvamento del Round Robin. Barría, al valorar el peso del triunfo, resaltó la cohesión del grupo: “No se habló nada especial antes del juego. Cada uno sabía que tenía que hacer su trabajo. Este es un equipo unido, con fortalezas para llegar a la final. Hoy cada quien puso su granito de arena y con tres carreras fue suficiente para responder con una blanqueada”, afirmó.

Con la victoria, los Toros (9-6) se mantuvieron firmes en la lucha por avanzar a la final, rompieron el empate en la segunda posición y le sacaron un juego de ventaja a su más cercano perseguidor, precisamente las Águilas, que bajaron a 8-7. En ofensiva por los Toros, Candelario se fue de 2-1 con doble, dos remolcadas, una anotada y un boleto; Eric Filia de 3-1 con doble y una anotada; Yairo Muñoz de 2-1 con una anotada, mientras Sergio Alcántara produjo una. Por las Águilas, además del triple de hits de Durán, Berroa aportó dos y Geraldo Perdomo pegó uno, pero la noche terminó siendo del pitcheo naranja y de un octavo inning que cambió el paisaje en un estadio que estaba listo para rugir… y terminó viendo a los Toros dar un paso firme hacia la final.