Santo Domingo– A pocos días del inicio de la Semana Santa 2026, el ambiente en la capital dominicana se percibe como una mezcla de tradición, cautela y expectativas contenidas.

En sectores como Villa Consuelo, el Mercado Nuevo y la avenida Duarte, el flujo de personas ha comenzado a incrementarse, aunque sin el dinamismo de años anteriores, según coinciden comerciantes y transeúntes.

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En las principales arterias comerciales del Distrito Nacional, se observa movimiento en la venta de productos típicos de la temporada, como habichuelas con dulce, pescados y mariscos.

Personas son observadas comprando artículos típicos de la Semana Santa en el mercado de Cristo Rey, en Santo Domingo.
Personas son observadas comprando artículos típicos de la Semana Santa en el mercado de Cristo Rey, en Santo Domingo.

Sin embargo, los vendedores consultados por este medio en un recorrido por distintos puntos de la ciudad, aseguran que las ventas avanzan de forma moderada, marcadas por la prudencia de los consumidores ante el alza de precios.

«Hay gente comprando, pero más medido. Antes se llevaban todo para varios días, ahora compran lo necesario», comenta Ramón Pérez, comerciante del Mercado de Villa Consuelo, quien señala que los costos de los insumos han subido en las últimas semanas.

En sectores populares como Cristo Rey y Capotillo, los residentes expresan que la planificación para la Semana Mayor se realiza con mayor cautela. «La situación no es fácil. Uno quiere compartir en familia, pero hay que ajustarse al presupuesto», afirma Ana Martínez, ama de casa, mientras realizaba compras básicas.

A nivel religioso, parroquias y templos del Distrito Nacional han intensificado los preparativos para las actividades litúrgicas propias de la fecha.

Sacerdotes consultados destacan un aumento en la intención de participación en misas y procesiones, en medio de un contexto que invita a la reflexión.

“El ambiente espiritual está más presente. La gente busca reconocimiento, quizás también por la incertidumbre que se vive a nivel internacional”, expresó un líder religioso de la zona norte de la capital.

Mientras tanto, en zonas como la avenida George Washington y el Malecón, tradicional punto de encuentro durante los días feriados, las autoridades han iniciado la instalación de dispositivos de seguridad y prevención, anticipando la movilización de ciudadanos hacia playas y balnearios.

No obstante, algunos ciudadanos consideran que este año el enfoque será más familiar que recreativo. «Tal vez no salgamos tanto. La idea es quedarse en casa, compartir tranquilo y evitar gastos innecesarios», comenta Luis Hernández, residente en el sector Ensanche La Fe.

Los comerciantes del área de alimentos preparados también perciben un comportamiento distinto en los clientes. Indican que, aunque hay demanda, esta se concentra en productos más económicos, lo que refleja una adaptación del consumo a la realidad económica actual.

El contexto internacional, marcado por tensiones geopolíticas y su impacto en los precios del petróleo, ha sido tema recurrente entre los ciudadanos. Aunque muchos no dominan los detalles del conflicto, sí reconocen sus efectos en el costo de vida.

En este escenario, Santo Domingo se prepara para vivir una Semana Santa que combina fe, tradición y moderación, donde el reconocimiento espiritual parece ganar terreno frente a las celebraciones más festivas, en medio de un contexto económico que invita a la prudencia.