BOCA CHICA, RD.– He llegado al litoral costero de Andrés, en Boca Chica, y lo primero que me golpea no es el viento marino, sino el tono lúgubre del paisaje. La temporada de sargazo ha comenzado a azotar esta zona con una fuerza descomunal, tiñendo de un marrón espeso y opaco unas aguas que solían ser cristalinas.

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