Jackson Chourio encabezó el ataque de Milwaukee, que fabricó ocho carreras con dos outs en el quinto episodio, mientras Robert Gasser dominó desde el montículo.

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ST. PETERSBURG.– Los Cerveceros de Milwaukee dieron un paso gigantesco hacia el primer campeonato de Serie Mundial de su historia al aplastar 10-1 a los Rays de Tampa Bay, en el tercer partido del Clásico de Otoño, celebrado la noche del lunes en el Tropicana Field.

Con la victoria, Milwaukee tomó ventaja de 3-0 en la serie al mejor de siete partidos, colocándose a un solo triunfo de conquistar el título y dejando a Tampa Bay en una situación crítica, obligado a ganar cuatro encuentros consecutivos para evitar la coronación de los Cerveceros.

El partido quedó definido en el quinto episodio, cuando Milwaukee desató una ofensiva de ocho carreras, todas después de dos outs, que terminó por derrumbar al abridor Freddy Peralta, quien enfrentaba a su antiguo equipo y no pudo completar la entrada.

La gran figura ofensiva fue Jackson Chourio, quien acumuló cuatro imparables antes de finalizar el quinto capítulo, quedando a uno de igualar el récord de cinco hits en un partido de Serie Mundial.

El ataque de Milwaukee fue colectivo: los nueve titulares lograron embasarse y ocho de ellos remolcaron al menos una carrera, reflejo de una alineación que ha resultado prácticamente incontenible para el pitcheo de Tampa Bay.

Desde el montículo, Robert Gasser fue otro de los grandes héroes, al trabajar seis entradas en blanco, permitiendo apenas un imparable y anulando las posibilidades de reacción de los Rays.

La derrota deja a Tampa Bay al borde de la eliminación, mientras Milwaukee tendrá este martes, nuevamente en el Tropicana Field, su primera oportunidad de completar la barrida y levantar el trofeo de campeón por primera vez en la historia de la franquicia.