
Pipe Urueta definió sus lanzadores para los días 23, 24 y 25 de octubre, mientras prepara la incorporación de Jorge Tavárez y Dylan File.
SANTIAGO.— Las Águilas Cibaeñas comenzaron la temporada 2026-27 sin una rotación abridora completamente estructurada, debido a diferentes circunstancias que obligaron al dirigente Luis “Pipe” Urueta a buscar alternativas desde los primeros partidos.
Sin embargo, los movimientos recientes y las decisiones anunciadas por el estratega permiten vislumbrar una solución que podría aportar estabilidad al pitcheo amarillo.
En sus primeros cuatro encuentros, ninguno de los abridores aguiluchos consiguió completar cinco entradas, una situación que obligó a recurrir temprano al bullpen y elevó la carga de trabajo de los relevistas.
A esa dificultad se sumó la salida de escena del zurdo nicaragüense Óscar Rayo, afectado por problemas físicos, lo que llevó a Urueta a inclinarse por Carl Edwards Jr. para la apertura que estaba programada el miércoles 21 de octubre, jornada en la que el encuentro frente a las Estrellas Orientales fue pospuesto.
Tres abridores con fechas definidas
El dirigente anunció a Gerson Garabito para este viernes 23 frente a los Leones del Escogido; Joan Adón para el sábado 24 contra los Tigres del Licey, y el zurdo Jhordany Mezquita para el domingo 25, nuevamente frente a los azules.

Los tres lanzadores tienen programadas sus segundas aperturas de la temporada, un paso importante para comenzar a establecer continuidad en el cuerpo de iniciadores.
La intención es que, progresivamente, puedan extender sus actuaciones y ofrecer mayor profundidad a los partidos.
Tavárez y Dylan File, próximos pasos
Otro elemento importante es el regreso de Jorge Tavárez, uno de los principales soportes del pitcheo aguilucho durante la pasada temporada.
Urueta tiene previsto utilizarlo inicialmente en una salida de relevo, como parte de su preparación, antes de incorporarlo a la rotación abridora.
También figura en los planes el importado Dylan File, contratado para reforzar el grupo de iniciadores y aportar una alternativa adicional al cuerpo de lanzadores.
Con estas piezas, el dirigente podría disponer de cuatro o cinco brazos para establecer una rotación más consistente, dependiendo de su disponibilidad y rendimiento.
El calendario favorece la planificación
Las jornadas de descanso contempladas en el calendario de LIDOM representan una ventaja para el cuerpo técnico.
Con dos días libres en determinadas semanas, Urueta tendría la posibilidad de distribuir las aperturas con cinco o seis días de separación, favoreciendo la recuperación física de sus lanzadores.
La clave estará en conseguir que los abridores puedan trabajar cinco o más entradas con regularidad, reduciendo la presión sobre el bullpen y dando al equipo mejores oportunidades de competir durante los nueve episodios.
Aunque el proceso todavía no está completado, las decisiones del dirigente muestran una dirección más clara.
Las Águilas comenzaron el campeonato resolviendo sus aperturas sobre la marcha. Ahora, con tres lanzadores programados, nuevas alternativas y otros brazos en preparación, Urueta parece acercarse a la rotación que necesita para estabilizar el pitcheo amarillo.





