Estevan Florial encabezó la ofensiva con dos remolcadas, mientras un relevo de lujo completó la joya monticular que extendió a tres la racha ganadora de los Tigres.

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LA ROMANA.— Los Tigres del Licey firmaron una de esas victorias que trascienden el resultado. Siete lanzadores se combinaron para dejar sin hit ni carrera a los Toros del Este, en un triunfo 3-0 que tuvo como escenario el estadio Francisco Micheli y que colocó al conjunto azul en la primera posición del campeonato 2026-2027 de la Liga Dominicana de Béisbol (LIDOM).

Fue una obra colectiva de precisión, temple y dominio desde el montículo. Luis Gil, Randel Clemente, Alexander Cornielle, Michael Arias, Luis Frías, Wander Suero y Jean Carlos Mejía se repartieron los nueve episodios para silenciar los bates romanenses y completar una de las actuaciones más sobresalientes del joven torneo.

El triunfo elevó al Licey a marca de 4-1, con tres victorias consecutivas, mientras que los Toros (3-2) vieron interrumpida su cadena de tres éxitos y quedaron a un juego del liderato.

Siete héroes, una misma misión

La historia comenzó con Luis Gil, quien abrió el encuentro y trabajó dos entradas y un tercio, estableciendo las bases de una noche extraordinaria.

Randel Clemente completó el tercer episodio y se apuntó la victoria (1-0), después de superar una situación comprometida que pudo cambiar el rumbo del partido.

Alexander Cornielle sostuvo el dominio con dos entradas en blanco. Luego Michael Arias y Luis Frías se encargaron del sexto y séptimo, respectivamente, antes de que Wander Suero preservara la hazaña en el octavo.

La responsabilidad de cerrar quedó en manos de Jean Carlos Mejía, quien enfrentó el momento de mayor tensión cuando los Toros colocaron corredores en primera y segunda durante el noveno episodio.

Con el partido sin hits en peligro, Mejía dominó a Allan Castro con un elevado de foul que atrapó el inicialista Ramón Hernández. La pelota cayó en su guante y los siete lanzadores quedaron unidos en una actuación histórica.

Mejía consiguió su primer salvamento de la temporada, pero el reconocimiento mayor correspondió a todo el cuerpo de lanzadores.

Florial puso los batazos; el pitcheo hizo el resto

Mientras los lanzadores mantenían a raya a los Toros, Estevan Florial asumió el papel protagónico en la ofensiva, al intervenir directamente en la producción de dos de las tres carreras azules.

En el cuarto episodio, Ramón Hernández llegó a primera por un error en tiro del antesalista Yairo Muñoz. Posteriormente, Florial conectó sencillo al jardín derecho y, combinado con un error del jardinero Allan Castro, permitió que Hernández anotara la primera carrera.

La ventaja aumentó en el sexto, cuando Sergio Alcántara cruzó el plato aprovechando un balk del relevista Ángel Felipe, con las bases llenas y dos outs.

Florial volvió a aparecer en el octavo. Después de que Cristhian Adames negociara boleto y se robara segunda, el jardinero disparó doble al jardín derecho para impulsar la tercera carrera y darle mayor tranquilidad al cuerpo de relevistas.

La clave: responder bajo presión

Más allá de la ausencia de imparables, la verdadera dimensión del trabajo del Licey estuvo en la capacidad de sus lanzadores para resolver situaciones difíciles.

En el segundo episodio, Gil neutralizó una amenaza después de que Francisco Urbáez recibiera boleto y se robara segunda.

En el tercero, los Toros colocaron a Wilmer Difo en tercera base, pero Clemente ponchó a Ronny Simon y evitó que los dueños de casa abrieran el marcador.

La última prueba llegó en el noveno. Mejía permitió dos corredores, pero mantuvo la serenidad y consiguió el out que selló la hazaña.

Tres factores explicaron el éxito azul: la profundidad de su cuerpo de lanzadores, la capacidad para escapar de situaciones comprometidas y el oportunismo ofensivo de Florial, respaldado por una defensa que terminó sin errores.

Los Toros, en cambio, pagaron caro sus dos errores defensivos y no pudieron aprovechar las oportunidades que les concedieron los lanzadores contrarios.

Una victoria con peso histórico

El partido sin hits adquiere especial significado porque no fue una exhibición individual, sino una hazaña construida entre siete pitchers, cada uno cumpliendo una responsabilidad específica.

El Licey no necesitó una ofensiva explosiva. Sus cinco imparables y tres carreras resultaron suficientes para respaldar un pitcheo que mantuvo a los Toros sin conectar una sola pelota de hit durante nueve entradas.

Bryce Conley (0-1) cargó con la derrota.

La noche del 21 de octubre de 2026 quedará como una jornada especial para el conjunto azul: siete brazos escribieron la historia, Florial aportó los batazos decisivos y el Licey convirtió una brillante actuación colectiva en el liderato del campeonato.

Una hazaña que agranda la historia del Licey

De acuerdo con el registro histórico publicado por LIDOM, este fue el duodécimo juego sin hits consignado en el béisbol dominicano y el quinto protagonizado por el Licey.

También representó otro capítulo memorable frente a los Toros, a quienes los Tigres ya habían dejado sin imparables el 1 de noviembre de 2022, cuando ganaron 2-0.

Precisión estadística para la publicación: Florial intervino en dos anotaciones, pero oficialmente se le acredita una carrera impulsada, mediante su doble del octavo episodio. La primera se produjo en una jugada que incluyó un error defensivo.

El reportaje destaca así el valor colectivo del juego sin hits, sin restarle protagonismo a las intervenciones decisivas de Clemente, Mejía y Florial.