El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) colocó tres provincias en alerta amarilla y mantuvo otras 13 provincias y el Distrito Nacional en alerta verde debido a las condiciones meteorológicas asociadas con una vaguada que afecta al país.

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En alerta amarilla se encuentran Monseñor Nouel, San Cristóbal y San José de Ocoa. Mientras tanto, permanecen en alerta verde Santo Domingo, el Distrito Nacional, Santiago Rodríguez, Elías Piña, Azua, Barahona, Santiago, Puerto Plata, Dajabón, La Vega, La Altagracia, Peravia y Duarte, especialmente las zonas del Bajo Yuna.

La medida responde a la persistencia de las lluvias y a las condiciones de humedad que favorecen la ocurrencia de precipitaciones sobre distintas zonas del territorio nacional. Estas condiciones pueden generar acumulaciones de agua y crecidas de ríos, arroyos y cañadas, principalmente en las áreas donde se registren mayores precipitaciones.

Ante este panorama, el COE mantiene las recomendaciones dirigidas a la población para reducir riesgos. Entre ellas figura evitar cruzar ríos, arroyos y cañadas que presenten un aumento significativo de su caudal, debido a que las condiciones pueden cambiar rápidamente durante los episodios de lluvia.

El organismo de emergencia también mantiene la vigilancia sobre las demarcaciones incluidas en los diferentes niveles de alerta y exhorta a la población a mantenerse atenta a las informaciones emitidas por las autoridades. Las recomendaciones buscan prevenir incidentes asociados con inundaciones urbanas, crecidas repentinas y otros efectos derivados de las precipitaciones.

Las condiciones meteorológicas están relacionadas con la presencia de una vaguada y el aporte de humedad sobre el territorio nacional. De acuerdo con los pronósticos citados por el COE, durante las horas de mayor actividad atmosférica pueden registrarse aguaceros de moderados a fuertes, acompañados en algunos puntos por tormentas eléctricas y ráfagas de viento.

El COE continuará dando seguimiento a la evolución de las condiciones atmosféricas y a los reportes de los organismos meteorológicos para determinar si resulta necesario modificar los niveles de alerta. La población de las zonas bajo aviso debe mantenerse informada y seguir las orientaciones de las autoridades.