Sentir que el corazón se acelera repentinamente, cambia su ritmo o parece detenerse durante un instante puede resultar inquietante. Estas sensaciones pueden corresponder a una alteración del ritmo cardíaco conocida como arritmia.
Las arritmias ocurren cuando el corazón deja de mantener un ritmo regular y puede comenzar a latir demasiado rápido, demasiado despacio o de manera irregular.
Una de las manifestaciones más comunes son las palpitaciones, que pueden percibirse como una sensación de aleteo en el pecho, latidos fuertes, acelerados o como si el corazón se hubiera “saltado” un latido. En determinadas personas, estos episodios también pueden generar ansiedad o una sensación repentina de temor, especialmente cuando aparecen durante la noche o mientras están acostadas.
En personas jóvenes, particularmente entre los 20 y 50 años, pueden presentarse episodios en los que la frecuencia cardíaca aumenta de forma brusca. En algunos casos, el ritmo puede alcanzar entre 180 y 200 latidos por minuto, provocando síntomas como mareos, sensación de inestabilidad, ansiedad e incluso pérdida del conocimiento.
No todas las alteraciones del ritmo cardíaco tienen el mismo origen ni representan el mismo nivel de riesgo. Algunos latidos adicionales pueden comenzar en las cavidades superiores del corazón y reciben el nombre de extrasístoles auriculares, mientras que aquellos que se originan en los ventrículos se conocen como extrasístoles ventriculares.
Aunque la aparición de estos latidos puede generar preocupación, las extrasístoles auriculares y ventriculares suelen ser benignas en la mayoría de los casos. De acuerdo con la información citada por Mayo Clinic en el artículo, generalmente no provocan infartos ni accidentes cerebrovasculares y tampoco incrementan por sí mismas el riesgo de muerte.
¿Qué puede provocar una alteración del ritmo?
Existen diferentes factores que pueden favorecer la aparición de latidos irregulares. Entre ellos se encuentran algunas alteraciones eléctricas congénitas del corazón, problemas relacionados con la glándula tiroides y cambios hormonales, incluidos los que pueden producirse durante el embarazo o la menopausia.
El consumo elevado de cafeína y alcohol también puede actuar como desencadenante en determinadas personas. Por esta razón, identificar cuándo aparecen las palpitaciones y qué factores estuvieron presentes antes del episodio puede aportar información útil durante una evaluación médica.
Cuando las palpitaciones aparecen ocasionalmente, son leves y no afectan las actividades cotidianas, en algunos casos no requieren un tratamiento específico. Sin embargo, si los episodios se vuelven frecuentes, intensos o interfieren con la vida diaria, un profesional de la salud puede determinar si es necesario realizar estudios adicionales o utilizar medicamentos para controlar los síntomas.
¿Qué ocurre cuando el corazón se acelera de repente?
Ante determinados episodios de taquicardia, existen maniobras conocidas como maniobras vagales que buscan estimular el nervio vago y ayudar a interrumpir temporalmente un ritmo cardíaco anormal.
Entre las técnicas mencionadas se encuentra la maniobra de Valsalva, que consiste en hacer fuerza como si se estuviera evacuando. También se describen otras acciones relacionadas con cambios de presión o exposición al frío, como soplar contra una resistencia, compensar la presión de los oídos o utilizar agua fría.
Sin embargo, estas medidas no sustituyen una evaluación médica. Si los episodios son persistentes, aparecen repetidamente o están acompañados de síntomas importantes, es necesario consultar a un profesional para identificar la causa y determinar el tratamiento adecuado.
Algunos casos requieren estudios especializados
Cuando los síntomas son recurrentes o existe sospecha de una alteración más compleja, el especialista puede recomendar estudios destinados a conocer con mayor precisión cómo funcionan las señales eléctricas del corazón.
Uno de ellos es el estudio electrofisiológico, mediante el cual se analiza la manera en que las señales eléctricas se generan y se desplazan dentro del corazón. Los resultados pueden ayudar a determinar el origen de la arritmia y establecer si el paciente puede beneficiarse de un procedimiento denominado ablación con catéter.
La ablación consiste en introducir pequeños catéteres a través de una vena, generalmente desde la zona de la ingle, hasta llegar al corazón. Una vez localizada el área responsable del ritmo anormal, los especialistas utilizan energía para modificar o eliminar el circuito eléctrico que está provocando la arritmia.
Este procedimiento suele realizarse con sedación consciente y, en determinados casos, puede ser ambulatorio. Después de la intervención se recomienda limitar algunas actividades durante un período de recuperación y seguir las indicaciones del equipo médico.
La fibrilación auricular es más frecuente en adultos mayores
Mientras las extrasístoles pueden presentarse con mayor frecuencia en personas jóvenes, en los adultos mayores adquieren especial importancia otros trastornos del ritmo, entre ellos la fibrilación auricular y el flutter auricular.
La fibrilación auricular puede provocar una frecuencia cardíaca irregular y manifestarse mediante palpitaciones, molestias en el pecho, mareos, cansancio o episodios de desmayo. Sin embargo, algunas personas pueden presentar esta condición sin experimentar síntomas evidentes y descubrirla de manera incidental durante una consulta o examen médico.
Entre los factores que pueden aumentar la posibilidad de desarrollar fibrilación auricular se encuentran la apnea del sueño que no recibe tratamiento, el consumo excesivo de cafeína o alcohol, algunos trastornos de la tiroides y determinados cambios hormonales. En ciertos pacientes también se han identificado alimentos específicos como posibles desencadenantes de episodios.
Tratamiento y prevención de complicaciones
El tratamiento de una arritmia depende del tipo de alteración, de la frecuencia con que aparece y de las características particulares de cada paciente. Entre las alternativas disponibles se encuentran medicamentos destinados a controlar la frecuencia cardíaca, fármacos para regular el ritmo y procedimientos como la ablación con catéter.
En el caso de la fibrilación auricular, una de las principales preocupaciones es la posibilidad de que se formen coágulos dentro del corazón. Cuando la sangre permanece estancada en determinadas zonas cardíacas, pueden generarse coágulos que posteriormente podrían desplazarse hacia el cerebro y provocar un accidente cerebrovascular.
Por esta razón, dependiendo del nivel de riesgo individual, algunos pacientes con fibrilación auricular o flutter auricular pueden necesitar medicamentos anticoagulantes para disminuir la posibilidad de formación de coágulos. En determinados casos, este tratamiento puede mantenerse incluso después de realizar una ablación.
Cuando una persona no puede utilizar anticoagulantes, existen otras alternativas terapéuticas que pueden ser consideradas por los especialistas. Una de ellas consiste en colocar un dispositivo destinado a cerrar la orejuela auricular izquierda, zona donde se forman buena parte de los coágulos asociados a la fibrilación auricular.
La recomendación fundamental es no asumir que toda sensación de palpitaciones representa una enfermedad grave, pero tampoco ignorar los episodios que se repiten o que aparecen acompañados de mareos, desmayos, dolor en el pecho u otros síntomas importantes. Una evaluación médica permite determinar si se trata de una alteración benigna o de una condición que necesita seguimiento y tratamiento.





