Arqueólogos de la Universidad de Houston han descubierto en Belice la primera tumba real hallada en la antigua ciudad maya de Caracol. El entierro pertenece a Te K’ab Chaak, el primer gobernante conocido de esta ciudad, quien ascendió al poder en el año 331 d.C.
El hallazgo se produjo en el Complejo Noreste de la ciudad, cerca de Caana, una de las estructuras más altas del sitio. Los investigadores accedieron a la tumba al excavar bajo una cámara ya explorada en 1993. Al llegar al nuevo nivel, encontraron una cámara funeraria sellada y rica en objetos ceremoniales.
Entre los artefactos destacan tubos de hueso tallado, joyas de jadeíta, una máscara funeraria, conchas y once vasijas de cerámica. El uso extensivo del cinabrio, un mineral rojo brillante, indica que la persona enterrada era de alto estatus, ya que este material solía emplearse solo para miembros de la realeza.
El ajuar funerario incluye tres pares de orejeras de jadeíta, un número inusualmente elevado, así como una máscara funeraria en mosaico, que rara vez aparece en sitios mayas. Uno de los recipientes tiene una tapa en forma de coatí y otros muestran figuras de animales y deidades mayas como Ek Chuah, dios del comercio.
Los restos humanos encontrados incluyen un cráneo sin dientes y otros huesos que, según los investigadores, podrían pertenecer a Te K’ab Chaak. Estiman que el individuo medía aproximadamente 1.70 metros y habría sido un líder militar con gran poder económico.
Los arqueólogos Arlen y Diane Chase, quienes han investigado Caracol por más de 40 años, explican que durante el periodo Clásico Temprano los reyes mayas se consideraban elegidos por los dioses y acumulaban riquezas como símbolo de su poder divino.
Este descubrimiento no solo aporta evidencia sobre la existencia de una dinastía en Caracol, sino que también ofrece una visión de las prácticas funerarias y del sistema sociopolítico de los primeros gobernantes mayas. La tumba representa un hito clave en la arqueología mesoamericana.






