La necesidad de mantener a sus hijos llevó a Yara Peña a dedicarse al motoconcho en el distrito municipal de Pantoja, un trabajo donde pocas mujeres se atreven a incursionar.
Con más de dos años recorriendo las calles en motocicleta, asegura que encontró en este oficio una manera digna de enfrentar las dificultades económicas y sostener su hogar sin depender de nadie.
Una mujer en un oficio dominado por hombres
Yara cuenta que comenzó a trabajar transportando pasajeros luego de dejar su empleo como policía municipal, donde devengaba un salario de apenas cinco mil pesos mensuales.
“Yo era policía municipal en el distrito municipal de Pantoja y cobraba un sueldo de 5,000 pesos mensuales. Entonces, imagínese, uno cobrando un sueldo de 5,000 pesos y pagando 5,000 pesos de casa, ¿en qué estamos?”, expresó.
Explicó que inició ofreciendo servicio en una pasola y poco a poco se integró al mundo del motoconcho, motivada por el dinero extra que lograba conseguir diariamente.
Aunque reconoce que al principio algunos compañeros mostraban rechazo, afirma que con el tiempo logró ganarse el respeto de los demás conductores.
“Al inicio tenían como un poquito de envidia porque ellos se ponían guapos que todo el mundo se quería ir conmigo, pero gracias a Dios ya hemos manejado la situación”, dijo.
El esfuerzo diario para sostener a sus hijos
Peña asegura que, pese a los riesgos de trabajar en la calle y a los prejuicios que todavía existen hacia las mujeres motoristas, no siente miedo y continúa trabajando todos los días.
“No, es la persona cuando ven que yo soy una fémina y mayormente aquí en Pantoja que la mayoría de los choferes me conocen, me cuidan en la calle y me dan el paso, gracias a Dios”, señaló.
Relató que incluso muchas personas la confunden con un hombre debido al casco y al chaleco que utiliza mientras trabaja.
“Me han confundido muchísimas veces con un hombre”, comentó.

La motoconchista explicó que sus hijos han aceptado con orgullo el trabajo que realiza, a pesar de comentarios y burlas de otras personas.
“Ellos, gracias a Dios, no le da vergüenza a eso, porque yo no ando haciéndolo mal hecho, trabajando”, manifestó.
Gracias a los ingresos obtenidos en el concho, Yara dice que ha podido ahorrar y comprar un pequeño solar, aunque admite que la situación económica sigue siendo complicada.
“Todo está caro, pero gracias a Dios uno con lo que consigue está resolviendo”, expresó.





