Santo Domingo. – El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badía, aseguró que el decreto emitido por el presidente Luis Abinader no contempla la desaparición ni fusión de instituciones educativas, sino una transformación profunda del sistema educativo dominicano orientada a preparar el país para los desafíos tecnológicos y laborales del futuro.
El funcionario explicó que la disposición presidencial busca sentar las bases de una reforma estructural de largo plazo, sustentada en una ley que garantiza continuidad durante los próximos 20 años y que no pueda ser modificada por decisiones particulares de futuros gobiernos o ministros.
“El presidente le ha dado una gran noticia a la República Dominicana declarando de alto interés nacional la transformación de la educación dominicana”, expresó Santos Badía, al rechazar las interpretaciones que aseguran que el decreto persigue eliminar organismos o reducir competencias institucionales.
Sostuvo que el objetivo principal es adecuar el sistema educativo a la llamada cuarta revolución industrial, marcado por la robótica, la inteligencia artificial y la automatización, fenómenos que, según indicó, desplazarán millones de empleos tradicionales, pero abrirán nuevas oportunidades laborales que se aplicarán competencias distintas.
“Tenemos una escuela atrapada en el siglo XIX, mientras el mundo avanza hacia nuevas formas de producción y conocimiento”, afirmó.
El ministro señaló que la reforma contempla revisar el currículo desde el nivel inicial hasta la educación universitaria, incorporando rutas de formación más flexibles, carreras técnicas cortas, microcertificaciones y nuevas modalidades de aprendizaje ajustadas a las capacidades y vocaciones individuales de los estudiantes.

Indicó que uno de los propósitos centrales es evitar la deserción escolar y crear “salidas intermedias” que permitan a jóvenes obtener certificaciones técnicas antes de concluir estudios universitarios, facilitando así su inserción laboral.
“Si un muchacho tiene que salir a trabajar antes de terminar una carrera, debe poder hacerlo con una formación técnica que le permita ganarse la vida dignamente”, sostuvo.
Santos Badía también defendió la necesidad de personalizar los procesos educativos y abandonar el modelo uniforme de enseñanza. «No todos los estudiantes aprenden al mismo ritmo.
Hay niños que dominan contenidos en pocos meses y otros necesitan más tiempo. El sistema debe reconocer esas diferencias», explicó.

Asimismo, planteó que la reforma impulsará dos grandes rutas académicas: una científico-técnica y otra científico-humanista, orientadas a las habilidades, capacidades y vocaciones de cada estudiante.
El ministro criticó el modelo memorístico tradicional y aseguró que la nueva visión educativa debe enfocarse en desarrollar pensamiento crítico, razonamiento, creatividad y competencias tecnológicas.
“Necesitamos una escuela dinámica, científica y humana, una escuela que enamore a los niños y los motivos a quedarse”, afirmó.
También defendió la articulación entre todos los niveles del sistema educativo, desde la formación inicial hasta la superior, con el propósito de que exista una sola dirección estratégica en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En cuanto al financiamiento, rechazó versiones sobre una posible reducción del 4% destinado a la educación y aclaró que el Ministerio de Educación Superior representa una proporción mínima del gasto público educativo.
Finalmente, Santos Badía reiteró que la transformación educativa será desarrollada mediante consultas y consensos nacionales, incluyendo una reforma curricular integral que prepare al país para enfrentar los desafíos económicos, científicos y tecnológicos de las próximas décadas.





