Carlos Lagrange se ha ganado la atención de los evaluadores, quienes ya lo colocan entre las principales promesas del pitcheo. Con una recta que supera las 100 millas por hora y una notable capacidad ponchadora, el joven de apenas 22 años ha mostrado un talento fuera de lo común.
Actualmente es el segundo mejor prospecto dentro del sistema de ligas menores de los Yankees y recientemente reafirmó su proyección al debutar en la pretemporada, pese a contar con solo 78 entradas lanzadas en Doble A.
Sin embargo, el camino de Lagrange no ha sido convencional. El lanzador, de 6’7 de estatura y oriundo de Herrera, firmó en 2022 por apenas 10 mil dólares cuando tenía 19 años. Hasta ahora no ha pasado de AA, nivel en el que los salarios rondan los 1,020 dólares semanales, con un máximo anual cercano a los 30,905.
Antes de que su poderosa recta encendiera el debate sobre un posible ascenso a las Grandes Ligas, el prospecto optó por una decisión financiera poco común: asociarse con Finlete.
Esta empresa emergente, con sede en San Diego, permite a fanáticos invertir en el futuro económico de los jugadores, comprando “acciones” de sus ingresos, en un modelo similar al mercado bursátil.
Riesgo y capital
El modelo de Finlete traslada el riesgo de la carrera del atleta hacia los inversionistas. Los aficionados pueden participar con montos desde 300 dólares, accediendo además a beneficios como autógrafos o experiencias VIP.
Si el jugador logra establecerse en MLB y generar ingresos, los inversionistas obtienen ganancias. En caso contrario, el pelotero no está obligado a devolver el dinero, lo que lo protege de endeudarse si no alcanza las Grandes Ligas.
Para Lagrange, la decisión fue práctica. A pesar de figurar como el prospecto número 79 de todo el béisbol, en cuatro temporadas no ha superado los 100 mil dólares en ingresos antes de impuestos.
En contraste, mediante Finlete logró recaudar 169,403 dólares —casi 17 veces su bono inicial— al vender 75,000 acciones a 2.26 dólares cada una. A cambio, acordó ceder el 0.75 % de sus futuras ganancias en MLB.
Rob Connolly, fundador de la compañía, explicó al New York Daily News que, si Lagrange genera 13 millones de dólares en su carrera, devolvería unos 97 mil a los inversionistas. Pero si sus ingresos alcanzan los 150 millones, la cifra subiría a aproximadamente 1.25 millones, multiplicando varias veces la inversión inicial.
Uso del capital
Debido a la complejidad del acuerdo, Finlete se aseguró de comunicarse con Lagrange en español y ofrecer asesoría legal, garantizando que tanto él como sus padres —ambos profesionales universitarios— comprendieran cada detalle.
Según el Daily News, el lanzador describió el proceso como “justo y transparente”, y ha destinado el dinero a mejorar su preparación, adquirir suplementos y respaldar económicamente a su familia.
Precedentes y desafíos
El modelo de inversión en atletas no está libre de riesgos. Iniciativas similares, como Fantex, desaparecieron en 2017, y casos como el de Big League Advance con Fernando Tatis Jr. han terminado en disputas legales.
Además, el portafolio de Finlete enfrenta incertidumbre. Uno de sus nombres más destacados, el cerrador Emmanuel Clase, está bajo investigación federal por apuestas, lo que genera dudas sobre su futuro.
Antes de ese caso, en enero de 2024 la empresa también financió al campocorto azuano Echedry Vargas, adquiriendo el 10 % de sus ingresos futuros y recaudando 82 mil dólares a través de su plataforma de crowdfunding.





