Santo Domingo.– Las medidas adoptadas por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, para regular el comportamiento ciudadano durante la Semana Santa han generado reacciones divididas entre los dominicanos, en un contexto donde las autoridades buscan prevenir excesos y garantizar la seguridad.

Las disposiciones, que incluyen restricciones en horarios, consumo de alcohol y control de actividades masivas, forman parte de un plan orientado a reducir incidentes durante el asueto.

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Sin embargo, en las calles se percibe un ambiente de aceptación moderada, acompañado de cuestionamientos sobre su efectividad real.

Algunos ciudadanos valoran positivamente la iniciativa, considerándola necesaria para evitar tragedias. “Está bien que haya control, porque en Semana Santa la gente se desborda”, comentó un residente del Distrito Nacional.

La Semana Santa, período en el que los cristianos conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo al tercer día de su crucifixión, marca también el cierre de la Cuaresma, un tiempo de 40 días de penitencia y reflexión. No obstante, en este contexto, algunas de las medidas adoptadas por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, han generado descontento en un segmento de la sociedad dominicana.
La Semana Santa, período en el que los cristianos conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo al tercer día de su crucifixión, marca también el cierre de la Cuaresma, un tiempo de 40 días de penitencia y reflexión. No obstante, en este contexto, algunas de las medidas adoptadas por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, han generado descontento en un segmento de la sociedad dominicana.

No obstante, otros entienden que las medidas son limitadas, ya que muchas personas buscan evadirlas realizando actividades en espacios privados.

En ese sentido, el pastor Israel Brito respaldó las acciones oficiales, aunque advirtió que no abordan el problema de fondo. “Son intentos serios de aminorar el mal, pero van a los efectos, no al origen”, expresó durante una entrevista.

El líder religioso señaló que las restricciones no impiden completamente los excesos. “Al que le dicen que no puede salir, hace la fiesta en su casa. Y el que no puede beber afuera dice: ‘Aquí mando yo’”, afirmó.

Brito lamentó que la Semana Santa haya perdido su esencia espiritual, transformándose en un periodo de consumo y descontrol. “La gente debería tener una semana al año para mirar al cielo y reflexionar sobre su vida”, indicó.

Asimismo, enfatizó que en los momentos difíciles, las personas buscan a Dios, independientemente de sus creencias. “Cuando alguien está en crisis, no piensa en fiesta, piensa en lo trascendental”, sostuvo.

El pastor concluyó con un llamado a la reflexión colectiva, invitando a los dominicanos a vivir la Semana Santa con moderación y sentido espiritual. “Miremos hacia arriba, porque quien gobierna tu mirada, gobierna tu vida”, expresó.