Como era de esperarse, muchos comentarios ha motivado la derrota 2-1de República Dominicana ante el equipo de los Estados Unidos, en la ronda semifinal  del Clásico Mundial de Béisbol el pasado domingo, en el LoanDepot Park, de Miami.

Ha quedado en el ambiente un dejo de frustración y dolor en la colectividad deportiva dominicana, en razón de que el objetivo principal, que era ganar el certamen universal por segunda ocasión, lamentablemente no se pudo conseguir por razones conocidas para la mayoría de las personas que tienen al menos nociones del juego.

En el aspecto propiamente técnico,  a manera de ilustración general,  se evidenció que un factor  fundamental de la derrota fue que el equipo no pudo ejecutar en momentos claves. La escuadra nativa dejó  8 corredores en las bases y terminó el juego con 2 hits en nueve turnos, teniendo hombres en posición anotadora.

Además, hubo turnos desafortunados y en ese aspecto resaltan el caso de Juan Soto, quien ante los lanzamientos de Tyler Rogers bateó para doble play a un primer lanzamiento, y Fernando Tatis Jr, con corredores en segunda y tercera, se ponchó con lanzamientos fuera de la zona.

Esto, sin embargo, es parte del juego. Nadie quiere batear para doble play ni poncharse, sobre todo en un partido tan importante como ese. Todo lo contrario.  Pero los jugadores son humanos, no son máquinas y en algún momento pueden fallar.

A ello se une, la pésima actuación del árbitro principal –Cory Blaser- en el conteo de los lanzamientos, la cual, si bien se produjo para ambos lados, fue mucho más perjudicial para el equipo de República Dominicana.

El pitcheo…

Ahora bien, hay que dar crédito al pitcheo de los Estados Unidos que prácticamente estuvo intransitable, lo mismo que su excelente defensa, renglones éstos que neutralizaron por completo la poderosa ofensiva dominicana, que dicho sea de paso, fue la que no pudo responder, porque hay que reconocer que los lanzadores dominicanos, tanto el abridor, Luis Severino, como el relevo estuvieron a la altura.

Que conste, se perdió de un gran equipo, sin huecos ni debilidades, no de uno cualquiera, sino de uno de los principales favoritos para ganar el torneo y si bien es cierto que da lo mismo perder por una que por 20 carreras, se trató de un juego cerrado, peleado, competitivo, lleno de alternativas, en donde la selección criolla tuvo muchas oportunidades que no   aprovechó. Esta vez, empero, no se pudo.

Digna labor…

La labor, no obstante, en sentido general del representativo dominicano, no fue mala, ya que al menos se logró clasificar a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028 y se terminó con un récord respetable de 5-1.

Asimismo, se estableció un récord de cuadrangulares, con 15 para una edición del Clásico y de algún modo u otro, el seleccionado hizo valer su condición de favorito, debido a que los partidos ganados, a excepción del de Venezuela, que terminó 7-5, fueron con autoridad, con dominio pleno, aún cuando se tratara de equipos de segunda y tercera categoría.

 De ahí el que hoy, tanto jugadores, quienes lo dieron todo en el terreno, como integrantes del cuerpo técnico,ejecutivos, autoridades deportivas dominicanas, encabezadas por el Gobierno, por medio del Ministerio de Deportes,que regentea el Ministro Kevin Cruz, quienes también hicieron sus aportes, así como la población dominicana, en sentido general, en parte deben sentirse satisfechos y orgullosos por el digno desempeño que tuvo la escuadra nuestra, integrada por un núcleo especial de talento que, es prudente resaltar, a lo mejor no se vuelva a ver jamás.Será, pues, en otra ocasión en que lo lograremos.PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:El cubano Frederich Cepeda tiene en su haber varios récords en el Clásico Mundial de Béisbol:Líder en carreras anotadas, con 19, empujadas con 23 y en hits conectados con 32. ¡Suena la campana! ¡Climmp!

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Aspecto de una reunión en el montículo de jugadores dominicanos durante el partido ante los Estados Unidos en la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol 2026. Foto fuente externa.