Miami.— Venezuela escribió una página histórica la noche del lunes al venir de atrás y derrotar 4-2 a Italia para asegurar, por primera vez, su boleto a la final del Clásico Mundial de Béisbol, ante Estados  Unidos, el otro Clasiificado. 

En un partido cerrado, tenso y cargado de dramatismo en el loanDepot Park la novena vinotinto sacó su mejor versión en el momento de mayor presión, apoyada en sus figuras ofensivas y en un séptimo episodio que cambió por completo el rumbo del encuentro.

Italia, que había sido una de las grandes sensaciones del torneo, tomó control temprano del juego con dos carreras en el segundo inning y durante varios episodios logró imponer el libreto que le convenía. La ofensiva italiana fabricó esa ventaja inicial con un ataque oportuno que tuvo como remate un boleto con las bases llenas recibido por J.J. D’Orazio, manteniendo contra la pared a un conjunto venezolano que no encontraba la vía para descifrar del todo el pitcheo rival.

Sin embargo, Venezuela nunca perdió la compostura. Eugenio Suárez volvió a responder con el madero y metió a su equipo en pelea con un cuadrangular solitario en el cuarto inning, un batazo entre los jardines izquierdo y central que puso el marcador 2-1 y devolvió la energía al dugout vinotinto.

Fue otro swing de peso para Suárez, quien terminó como uno de los grandes protagonistas ofensivos del choque, mientras Gleyber Torres también sobresalió al batear de 2-2 y negociar un boleto, siendo el hombre más consistente en circulación por Venezuela.

El juego se mantuvo apretado hasta que llegó el séptimo episodio, donde Venezuela soltó el golpe definitivo. Con dos outs y el partido todavía 2-1 a favor de Italia, Jackson Chourio disparó un sencillo que encendió la esperanza y preparó el escenario para los líderes del lineup. Entonces apareció Ronald Acuña Jr. con un imparable oportuno para empatar el encuentro 2-2, desatando la locura en las gradas.

Acto seguido, Maikel García conectó otro sencillo productor que empujó la carrera de la ventaja, y luego Luis Arráez coronó el racimo con un hit al central para ampliar la diferencia a 4-2.

Ese rally de tres vueltas con dos outs fue el corazón de la victoria venezolana. Acuña Jr., Maikel García y Arráez se encargaron de los batazos grandes en el inning más importante del partido, mostrando la profundidad y el temple de una alineación construida para pelear hasta el final.

Italia, por su parte, volvió a mostrar por qué fue uno de los equipos revelación del torneo. Con apenas cinco imparables, se mantuvo arriba durante buena parte de la noche gracias a su ejecución y al trabajo de su pitcheo.

Michael Lorenzen cargó con la derrota, mientras los italianos recibieron aportes ofensivos importantes en su segunda entrada, aunque después fueron silenciados por el relevo venezolano. Uno de los momentos más decisivos del juego llegó en la sexta, cuando Ángel Zerpa salió de un serio apuro con las bases llenas y preservó la desventaja mínima, dejando viva a Venezuela para la reacción posterior.

En total, Venezuela terminó con cuatro carreras y ocho hits, contra dos anotaciones y cinco imparables de Italia. Zerpa se acreditó la victoria, Daniel Palencia se apuntó el salvamento y el relevo vinotinto volvió a responder en la hora buena.

Más allá de los números, la diferencia estuvo en la capacidad de Venezuela para crecerse bajo presión y castigar en el instante exacto.

Así, con una remontada de carácter, con sus principales bates respondiendo y con una fanaticada que convirtió el estadio en una extensión de Caracas, Venezuela dejó atrás a la sorprendente Italia y avanzó a una final largamente esperada.

La vinotinto ya está donde nunca había llegado en el Clásico Mundial, y ahora jugará por la gloria mayor ante Estados Unidos que llega a la final al imponerse a la República Dominicana el domingo.