MIAMI.- El derecho Luis Severino ha lanzado en diferentes escenarios del béisbol de Grandes Ligas, pero las sensaciones vividas el domingo en Clásico Mundial de Béisbol fueron las más parecidas a un partido de Serie Mundial.
“Esto es lo más cercano a lanzar en una Serie Mundial. He lanzado muchas veces en muchos playoffs y la emoción es casi la misma o igual”, manifestó el nativo de Sabana de la Mar, en su primera apertura oficial vistiendo el uniforme dominicano.
Severino, quien se apuntó el triunfo, asumió con carácter la misión designada por el dirigente Albert Pujols, de ser una de las piezas importantes para que República Dominicana colocara su récord en 2-0, tras la aplastante victoria sobre 12-1 sobre Países Bajos.
En cuatro entradas de labor, propinó cinco ponches y toleró una vuelta producto de un jonrón solitario de Didi Gregorius. Su buen comando de lanzamientos le permitió colocar 43 de 60 en la zona de strikes y no concedió boletos.
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Severino señaló que junto a su receptor Austin Wells identificaron que el sweeper (una variante del slider) estaba haciendo sus efectos contra los bateadores holandeses, así como la recta.
“Cuando un pitcheo está funcionando, hay que seguir tirándolo y eso fue lo que hicimos. Austin reconoció que ese pitcheo estaba bueno y lo tiramos un poquito más”, explicó.
El veterano de 10 temporadas de experiencia en Grandes Ligas estuvo claro en todo momento que su aparición en la lomita no era una simple salida, ni que estaba vistiendo los colores de ninguna organización para las cuales ha lanzado en su carrera.
“La patria la tenemos en la espalda, tenemos una misión y es tratar de ganarlo todo. Estaba en la lomita con eso en mente, tratando de dar lo mejor de mí”, manifestó Severino, quien al finalizar cada una de sus entradas lanzadas, dejaba salir la adrenalina de su cuerpo agitando su puño derecho y vociferando. “Ese soy yo y es algo que no puedo controlar”.
Esa labor monticular de Severino fue respaldada por los relevistas Albert Abreu y Abner Uribe, quienes se combinaron para propinar seis ponches. Abreu recetó cuatro en dos entradas y Uribe retiró a dos por la vía expresa, en un episodio de labor.





