Nueva York.– La comunidad dominicana celebró este viernes un hecho sin precedentes: el primer encendido de 16 edificios icónicos de la ciudad con los colores de la bandera dominicana, en conmemoración del Día de la Independencia.
La iniciativa busca reconocer la presencia y la contribución de los quisqueyanos en la Gran Manzana, donde reside la mayor población dominicana en la diáspora.
Los dominicanos celebran el 182 aniversario de la Independencia en la ciudad que alberga cerca de un millón de connacionales, según el consulado. Su presencia en Nueva York se remonta a 1613, cuando el comerciante Juan Rodríguez se convirtió en el primer habitante no indígena de lo que hoy es Manhattan.
Entre 1960 y 1990, la ciudad recibió la mayor ola migratoria dominicana, consolidando una comunidad que ha destacado como empresarios, educadores, científicos, políticos y trabajadores del sector servicios.
Actos patrióticos y orgullo en la diáspora
«¡Viva la República Dominicana!, ¡Viva Juan Pablo Duarte!», corearon decenas de personas mientras agitaban la bandera durante una ofrenda floral en el parque que honra a Juan Pablo Duarte.
Duarte, junto a Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, lideró el movimiento independentista y es considerado uno de los padres de la patria.
El cónsul Jesús Vázquez, acompañado por representantes de la Policía Nacional y agentes dominicanos en Nueva York, resaltó la identidad y el compromiso de la comunidad con los ideales de Duarte.
«Celebramos no solo una fecha histórica, sino la fuerza de una comunidad que trabaja, emprende y progresa sin olvidar sus raíces», afirmó. También destacó que 5.000 dominicanos integran la policía de la ciudad y que cinco ocupan jefaturas departamentales.
El congresista Adriano Espaillat, primer dominicano electo al Congreso de EE.UU., subrayó que miembros de la comunidad también han llegado a la NASA.
Alto Manhattan vibra con sabor dominicano
Un recorrido por el Alto Manhattan, corazón de la comunidad, refleja una zona dinámica y trabajadora. Restaurantes, bodegas, salones de belleza, reposterías y negocios de envío de dinero llenan sus calles, hoy compartidas también con otros emprendimientos latinos.
El merengue suena en aceras y comercios, mientras residentes y visitantes adquieren productos de consumo, ropa y cosméticos. En un restaurante del sector, canciones de Fernando Villalona ambientaban la jornada.
Yazmin, emigrada de Bonao hace nueve años, expresó su alegría por la fecha. En contraste, José Manuel y su amigo José, vendedores ambulantes en el bulevar Juan Pablo Duarte, afirmaron que no tenían motivos para celebrar y cuestionaron a los gobiernos dominicanos.
La jornada culmina con la iluminación de edificios emblemáticos como el Empire State, la estación Grand Central y las cataratas del Niágara.
Según Espaillat, este reconocimiento histórico responde al crecimiento y la expansión de la comunidad dominicana más allá de la ciudad, con el respaldo de la gobernadora Kathy Hochul.




