Dusty Baker hizo su debut como mánager de la selección de béisbol de Nicaragua en un partido de exhibición contra Cuba el pasado jueves.
El evento marcó el comienzo de su participación en el Clásico Mundial de Béisbol, su segunda vez al frente de una selección nacional tras su paso con los Astros de Houston. Con un empate 2-2 frente a Cuba, el equipo mostró señales de progreso en su preparación para el torneo.
El viaje de Baker
La decisión de Baker de aceptar la propuesta de dirigir a Nicaragua fue influenciada por sus antiguos jugadores Marvin Benard y George Santiago, quienes insistieron durante años.
Baker, que ha jugado en ligas invernales latinoamericanas, viajó con su esposa a Nicaragua en septiembre y quedó cautivado por la calidez del país y la pasión de su gente por el béisbol. «Les encanta la fiesta, la música y bailar. Es mucho más que un simple partido de béisbol», comentó el mánager.
Un reto para el futuro del béisbol nicaragüense
Baker no solo se enfoca en el Clásico Mundial, sino que también quiere impulsar el desarrollo de jóvenes peloteros nicaragüenses.
Actualmente, Nicaragua tiene pocos jugadores en las Grandes Ligas, pero Baker espera que su labor inspire a la próxima generación. “Quizás ni siquiera vea los efectos, pero espero que los jóvenes sí los vean”, dijo sobre su enfoque en el entrenamiento y desarrollo de talento.
Aunque su equipo enfrentará a potencias como República Dominicana y Venezuela, Baker está decidido a llevar a Nicaragua lo más lejos posible en el torneo, destacando la importancia de «ganar y llegar lo más lejos posible», sin que sus jugadores se sientan abrumados por los rivales.




