La carrera del lanzador dominicano Jean Carlos Mejía ha estado marcada por obstáculos que pusieron en duda su continuidad en el béisbol profesional, pero también por una capacidad de recuperación que lo devolvió a un rol protagónico en el montículo.

Tras enfrentar dos suspensiones por dopaje y superar problemas físicos, el derecho logró reinsertarse y consolidarse como uno de los relevistas más efectivos del béisbol invernal dominicano.

Mejía fue suspendido por primera vez en 2022, cuando pertenecía a los Cerveceros de Milwaukee, y volvió a ser apartado en septiembre de 2023 por 162 partidos tras dar positivo a estanozolol.

A estos episodios se sumó una cirugía en la pelvis y varios intentos fallidos por integrarse de inmediato a las ligas menores en Estados Unidos, lo que prolongó su proceso de retorno.

El propio lanzador ha reconocido que esas etapas representaron uno de los mayores desafíos de su vida profesional, aunque destacó el respaldo recibido en ligas como la venezolana, la mexicana y la dominicana, espacios que le permitieron mantenerse activo y demostrar que aún podía competir al más alto nivel.

Ese proceso de reivindicación se reflejó especialmente en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), donde Mejía se estableció como una pieza clave en el bullpen. Con una efectividad de 1.73, 113 ponches y 42 boletos en 114.2 entradas, asumió el rol de cerrador de los Tigres del Licey, liderando los salvamentos en 2024 y repitiendo la hazaña en la temporada siguiente.

Además de su impacto estadístico, el derecho asumió la responsabilidad de sustituir a Jairo Asencio como principal relevista del conjunto azul, un reto que, según ha expresado, fortaleció su madurez y confianza dentro del equipo. Desde su debut en 2020, Mejía ha sido parte de dos campeonatos del Licey, consolidando su lugar en la historia reciente del club.

Su último paso por las Grandes Ligas ocurrió antes de la sanción de 2023, con una breve actuación en la que lanzó 11.1 entradas. Aun así, su trayectoria reciente lo coloca junto a otros peloteros que, tras sanciones similares, lograron reconstruir sus carreras, reafirmando su condición de lanzador resiliente y competitivo.