La evidencia científica sobre el efecto rebote de los fármacos antiobesidad, los basados en la hormona GLP-1, es cada vez más contundente.
Un metaanálisis de 37 estudios publicados hasta febrero de 2025 concluye que en caso de interrumpir el tratamiento el peso se recupera en menos de dos años y con ello las afecciones cardíacas y metabólicas asociadas al sobrepeso.
Esta revisión de estudios, publicada en la revista científica The BMJ, se basa en los resultados de 9.341 participantes.
Un seguimiento medio de unos 3 años, de media, constató que, tras dejar los fármacos antiobesidad, los pacientes recuperaron el peso a un ritmo aproximado de 0,4 kilos al mes y la mayoría habían vuelto a su peso anterior en 1,7 años, un efecto rebote.
De esos 37 estudios se extrae que todos los marcadores de riesgo cardiometabólico que habían mejorado con la pérdida de peso, como el colesterol alto, la hipertensión arterial o la diabetes, volvieran a los niveles previos al tratamiento en un plazo de 1,4 años tras interrumpir los fármacos.
Los investigadores también han visto que la tasa de recuperación de peso tras dejar de tomar medicamentos para adelgazar es casi cuatro veces más rápida que el cambio de peso que se produce tras modificar la dieta o el nivel de actividad física.
«Esta evidencia indica que, a pesar de su éxito en la pérdida de peso inicial, el tratamiento puntual con estos medicamentos por sí solo no es suficiente para controlar el peso a largo plazo», concluyen los investigadores.
Considerar los fármacos antiobesidad como terapias a largo plazo
Expertos como John Wilding, catedrático de Medicina Cardiovascular y Metabólica de la Universidad de Liverpool (Reino Unido), recuerdan que la obesidad es una enfermedad crónica que suele recaer cuando se suspende el tratamiento.
«No esperamos que las intervenciones para otras enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión sigan funcionando cuando se interrumpe el tratamiento y no existe ninguna razón científica para esperar que la obesidad sea diferente. Por lo tanto, deberíamos considerar estos tratamientos como terapias a largo plazo y no como una solución rápida”, apunta Wilding en una reacción a este estudio.
«Los hallazgos refuerzan que el manejo de la obesidad suele requerir planificación a largo plazo. Si las personas suspenden la medicación, muchas probablemente necesitarán apoyo nutricional y conductual continuo. Es necesario seguir investigando estrategias eficaces y escalables para el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo junto con la farmacoterapia”, señala la investigadora de la Universidad de Cambridge Marie Spreckley, en una reacción para Science Media Centre.
El desarrollo de medicamentos para el control del peso, como los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, ha transformado, para bien, el tratamiento de la obesidad hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud los reconoce ya como esenciales para la humanidad y considera que deben ser universalmente accesibles.
Los expertos, como Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona, también ponen el foco en que si estos fármacos antiobesidad no se acompañan con dieta y ejercicio pueden tener consecuencias, como efecto rebote o, incluso, pérdida severa de masa y fuerza muscular, además de criticar que se está haciendo «un uso irracional» de estos fármacos.
Otro metaanálisis adelantó el efecto rebote de los fármacos antiobesidad
Ya en julio del año pasado, un metaanálisis de 11 ensayos aleatorios publicado en la revista BMC Medicine adelantó que los pacientes a los que se les recetan fármacos antiobesidad pueden experimentar un efecto rebote en el aumento de peso tras interrumpir la medicación.
El estudio sugiere que, aunque la cantidad de peso recuperado varía en función del fármaco específico, existe una tendencia generalizada a recuperar kilos tras finalizar el tratamiento.
En total, los autores analizaron los datos de 1.574 participantes en los grupos de tratamiento y 893 en los grupos de control, describe un comunicado de la revista. De los 11 estudios incluidos en el metaanálisis, seis se centraban en los agonistas del receptor GLP-1 (fármacos que se usan para la diabetes tipo 2 y la obesidad).
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha aprobado seis medicamentos contra esta enfermedad para ayudar a perder peso, entre los que se incluyen el orlistat, la fentermina-topiramato y la semaglutida.
Xiaoling Cai, Linong Ji y su equipo del Hospital Popular de la Universidad de Pekín (China) realizaron un metaanálisis que combina resultados de 11 estudios de todo el mundo que investigaron el cambio de peso en pacientes después de dejar de tomar estos medicamentos.

El cambio de peso se midió por las modificaciones en este y el índice de masa corporal después de dejar de tomar la medicación.
Los autores controlaron diferentes factores contribuyentes, como el tipo de medicación, la presencia de diabetes y la existencia o ausencia de cambios en el estilo de vida, como la dieta o el ejercicio.
Su análisis reveló que este tipo de fármacos se asociaba con una pérdida de peso significativa mientras se utilizaban, seguida de una recuperación de peso a partir de las ocho semanas tras la interrupción del tratamiento, que continuaba durante una media de 20 semanas antes de estabilizarse.
El restablecimiento de peso variaba con el seguimiento y los participantes en el estudio experimentaban períodos significativos de recuperación de kilos a las ocho, doce y veinte semanas después de la interrupción de la terapia, resume la nota.
La cantidad de peso recuperado dependía de varios factores, entre ellos el tipo de medicamento tomado por los participantes y la consistencia de su cambio de estilo de vida.
Por ejemplo, los participantes que completaron un tratamiento de 36 semanas con tirzepatide recuperaron casi la mitad del peso perdido anteriormente después de cambiar a un placebo.
Los autores señalan que el metaanálisis no incluyó estudios sobre intervenciones en el estilo de vida y cirugía bariátrica, lo que redujo el grado en que se pudieron comparar los diferentes enfoques de pérdida de peso en el contexto del estudio.
También recuerdan que se ha informado de recuperación de peso con otros métodos de pérdida de peso, como el baipás gástrico y la gastroplastia vertical con banda.
Se requieren investigaciones con un seguimiento más prolongado para conocer más a fondo los posibles factores asociados con el cambio de peso tras la suspensión del tratamiento con fármacos antiobesidad, escriben los autores en ese estudio publicado el pasado mes de julio.



