El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó la tribuna de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas para defender una política exterior basada en la fuerza militar, la defensa de los intereses estadounidenses y una postura más confrontativa frente a países como Irán, México y Cuba.

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Durante su intervención en Nueva York, Trump afirmó que Estados Unidos debe combinar la negociación con la capacidad de ejercer presión, al tiempo que aseguró que su administración ha tomado acciones que, según dijo, devolvieron fortaleza al país en el escenario internacional.

Advertencias contra Irán

Uno de los principales puntos de su discurso estuvo centrado en Irán. Trump reiteró que no permitirá que Teherán desarrolle armas nucleares y defendió las acciones militares emprendidas por Estados Unidos e Israel contra ese país.

El mandatario aseguró que mantiene abierta la posibilidad de un acuerdo diplomático, pero advirtió que Washington tiene capacidad para responder militarmente si no se alcanza una solución negociada.

México y la lucha contra los cárteles

Trump también dirigió parte de su mensaje hacia América Latina, especialmente México, al que calificó como un punto central en la problemática del narcotráfico debido a la presencia de organizaciones criminales.

El presidente estadounidense exigió al Gobierno mexicano mayores acciones contra los cárteles y afirmó que Washington considera a estas organizaciones una amenaza de seguridad. También recordó que su administración declaró a varios cárteles como organizaciones terroristas y defendió las operaciones contra grupos vinculados al tráfico de drogas.

Amenaza de uso de fuerza en el hemisferio

Trump amplió su mensaje al continente americano y sostuvo que Estados Unidos utilizará su poder militar si considera que sus intereses nacionales están en riesgo.

Durante su intervención mencionó acciones realizadas por Washington en Venezuela como ejemplo de la capacidad estadounidense para actuar directamente en la región.

Críticas al Gobierno cubano

Cuba también fue señalada durante el discurso. Trump describió al Gobierno cubano como un Estado fallido y afirmó que el sistema político de la isla enfrentará un cambio, aunque no detalló el proceso mediante el cual ocurriría.

Tras sus declaraciones, representantes cubanos rechazaron sus planteamientos y acusaron al mandatario estadounidense de utilizar argumentos que justifican la política de Washington hacia La Habana.

Rechazo a impuestos globales y regulaciones internacionales

Trump criticó mecanismos internacionales que, según su posición, afectan la soberanía estadounidense. Rechazó la creación de impuestos globales y cuestionó organismos como la Corte Penal Internacional, cuya jurisdicción Estados Unidos no reconoce.

También expresó su oposición a regulaciones internacionales sobre inteligencia artificial y defendió que Estados Unidos mantenga liderazgo tecnológico frente a otros países, especialmente China.

El discurso del mandatario estadounidense estuvo marcado por una defensa de la soberanía nacional, el fortalecimiento militar y tecnológico de Estados Unidos, además de una advertencia a países y organizaciones que considera contrarias a sus intereses estratégicos.