El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, aseguró que la economía dominicana ha mostrado resiliencia durante 2026, pese a los distintos choques externos que han afectado a los mercados internacionales, y afirmó que el país retomará la tendencia de crecer al doble del promedio de América Latina.

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El funcionario sostuvo que esa evolución se refleja en el comportamiento de indicadores como las exportaciones, las reservas internacionales, el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa.

“No voy a repetir porque esto se dice mucho, pero la economía avanzó este año y ha sido resiliente, hay indicadores internacionales externos que muestran que el turismo, remesas e inversión extranjera directa siguen creciendo”, expresó.

Díaz señaló que el sistema financiero dominicano mantiene un comportamiento favorable y que el crecimiento económico se ha recuperado hasta alcanzar un 4.6 %. Asimismo, indicó que la inversión pública registra un incremento de 8 %.

El ministro aclaró que estos resultados no significan que el país haya estado al margen de los efectos de la crisis internacional. “No estamos diciendo que no hay problemas, que la crisis internacional no nos ha impactado”, puntualizó, aunque destacó que existen indicadores que muestran un desempeño favorable en comparación con el promedio regional.

Al referirse a las medidas adoptadas por el Gobierno, explicó que la política económica ha procurado mantener un equilibrio entre la inflación, la actividad económica y el déficit fiscal, debido a que las decisiones para controlar uno de estos factores pueden repercutir en los demás.

“La clave es mantener un balance. No hay forma de que un choque externo de esta magnitud no afecte la inflación, la actividad económica, el déficit fiscal”, manifestó.

En ese sentido, explicó que reducir el déficit mediante una disminución de la inversión pública podría afectar el crecimiento económico, mientras que destinar mayores recursos a contener los precios también tendría consecuencias sobre las finanzas estatales.

Díaz sostuvo que las autoridades han procurado evitar una reducción de la inversión pública durante este año y que el ajuste fiscal no se realice a costa de disminuir esos recursos, por sus efectos sobre las posibilidades de crecimiento presentes y futuras.

El ministro recordó que desde 2020 la economía mundial ha enfrentado sucesivos acontecimientos que han generado presiones, entre ellos la pandemia del COVID-19, la guerra entre Rusia y Ucrania, el aumento de los precios de la energía, el repunte de la inflación y las tasas de interés.

A estos factores se suma el actual choque en el mercado petrolero, que, según explicó, la Agencia Internacional de Energía consideró uno de los mayores de su historia.

“La Agencia Internacional de Energía dijo muy acertadamente desde abril o mayo que este era el choque más grande en la historia del mercado petrolero, o sea, mucho más grande que el del año 1973”, indicó.

Ante ese escenario, afirmó que el Gobierno ha aplicado un manejo macroeconómico prudente y políticas públicas dirigidas a preservar la estabilidad económica, fiscal y social, así como a amortiguar el impacto de los aumentos internacionales en los precios locales.

Díaz recordó que el presidente de la República estableció tres objetivos frente a la crisis: mantener la estabilidad macroeconómica y fiscal, preservar la estabilidad social, amortiguar el impacto de los precios internacionales y evitar, en la medida de lo posible, una caída de la inversión pública.

Asistente al foro (Foto: Félix Lara/END)

También explicó que el comportamiento de los derivados del petróleo ha cambiado debido a la pérdida de capacidad de refinación y los daños en instalaciones petroleras, lo que ha provocado que los precios del gasoil y la gasolina aumenten a un ritmo distinto al del crudo.

Como ejemplo, señaló que se han registrado semanas en las que el barril de petróleo se cotizó a 81 dólares y el subsidio a los combustibles fue inferior a 200 millones de pesos, mientras que en otra ocasión, con el crudo a 72 dólares, el subsidio alcanzó los 934 millones de pesos.

“El precio del petróleo ya no guarda relación con el subsidio semanal a los combustibles, por el aumento de la gasolina y el diésel”, sostuvo.

Sobre el manejo del déficit fiscal, Díaz indicó que el Gobierno procura enfrentar la coyuntura con un incremento moderado, al tiempo que ajusta otras partidas presupuestarias.

Explicó que durante la crisis petrolera de 2008 el déficit fiscal aumentó cuatro puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB), mientras que durante la pandemia del COVID-19 se elevó cinco puntos.

En contraste, señaló que el déficit fiscal dominicano cerraría este año en torno al 4 % del PIB, frente al 3.2 % presupuestado, lo que representaría un aumento inferior a un punto porcentual.

El funcionario consideró que las autoridades deben evitar respuestas económicas apresuradas y evaluar las medidas de acuerdo con la evolución de la crisis.