La comunicadora Karen Yapoort expresó de manera contundente su molestia hacia la preparadora de reinas y directora del certamen Miss República Dominicana Universo, Magali Febles, a través de sus redes sociales, dejando claro que nunca ha buscado “sonado” ni polémicas con ella.

-Publicidad-

Yapoort explicó que lo que ha compartido públicamente sobre su experiencia en el concurso representa apenas una fracción, aproximadamente un 10%, de lo que realmente vivió, y que sus declaraciones no buscan generar controversia, sino reflejar su perspectiva y la experiencia personal que tuvo en el certamen.

La presentadora fue directa al afirmar que sus comentarios sobre Febles y la franquicia no eran ataques, sino una manera de burlarse de una etapa que ya superó. Además, cuestionó la autenticidad del certamen, calificándolo de “prostíbulo” para quienes se prestan a ciertos manejos: “Este no es un concurso de belleza, sino un prostíbulo para aquellas que se prestan”, sentenció. Agregó también: “Ese es el Tiki tiki que tenemos tú y yo, que no somos cortadas con la misma tijera. Soy una mujer de valores, tú no”.

A pesar de la dureza de sus palabras, Yapoort dejó abierta la posibilidad de un diálogo cara a cara, sugiriendo un encuentro en su residencia en Casa de Campo, siempre en un tono irónico y desafiante: “Nos vemos en un café, lo hablamos, lo charlamos y no pasa nada. Lo único es que tú tendrías que venir aquí a donde yo vivo, a donde resido en Casa de Campo y ver si te dejan entrar”.

Asimismo, defendió su independencia y fe como pilares de su éxito, rechazando cualquier insinuación de que sus logros se deban a Febles: “Tú dices que todo lo que he logrado es por ti, eres como descarada. No necesitamos a nadie, solo a Dios. De fango del lodo, de allí el Señor te arranca y te pone a brillar por lo más alto”.

Karen también criticó la industria de los concursos de belleza y la gestión de quienes los dirigen, señalando que la dinámica detrás de estos certámenes es superficial y muchas veces opaca: “Las pasarelas son simplemente un pañito que se le pasa tibio para aparentar que ese es el negocio, y ese no es el negocio, mami”.

Finalmente, cerró su mensaje con un gesto conciliador, reiterando que la conversación puede llevarse a cabo de manera informal y cara a cara: “Si no te dejan entrar, te hago un pase, llámame de afuera, tú me llamas y nos bebemos el café, amada, y lo charlamos”.