El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, reiteró que el Gobierno israelí mantiene vigente el denominado plan de “emigración voluntaria” para la población de Gaza, una propuesta que contempla la salida de palestinos del enclave y que ha sido objeto de cuestionamientos por parte de diversos sectores de la comunidad internacional.

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A través de un mensaje difundido en la red social X, el funcionario afirmó que la iniciativa será ejecutada “a su debido tiempo y de la manera correcta”, pese a que el proyecto había quedado en pausa tras el desarrollo de la ofensiva militar israelí y el actual alto el fuego en la Franja de Gaza.

Las declaraciones se producen en medio de un escenario marcado por la persistencia de la crisis humanitaria, los enfrentamientos armados y las tensiones regionales que continúan afectando a la población civil en el territorio palestino.

Por otra parte, Katz confirmó la muerte de Mohamed Odeh, identificado por Israel como el último comandante activo del ala militar de Hamás en Gaza. Con su fallecimiento, suman cuatro los principales jefes militares del grupo abatidos por las fuerzas israelíes desde el inicio del conflicto.

Según el Ministerio de Defensa israelí, Odeh murió durante un bombardeo ejecutado en el barrio de Rimal, en la Ciudad de Gaza. Las autoridades israelíes indicaron que el dirigente había asumido el mando de las Brigadas Al Qassam hace menos de dos semanas, tras la muerte de su antecesor, Izz al Din al Haddad.

De acuerdo con información procedente de la morgue del Hospital Shifa, el ataque dejó al menos siete fallecidos, incluidos familiares de Odeh. Entre las víctimas figuran su esposa y varios de sus hijos, además de otras personas que no han sido identificadas oficialmente.

La muerte del dirigente coincide con una intensificación de las operaciones militares israelíes en Gaza, donde continúan registrándose bombardeos y acciones armadas pese a la tregua que permanece vigente desde octubre de 2025.

Autoridades sanitarias gazitíes aseguran que más de 900 palestinos han perdido la vida desde el inicio del alto el fuego, mientras la población enfrenta una crisis humanitaria agravada por la escasez de alimentos, los daños a la infraestructura y las limitaciones en el acceso a servicios esenciales.

Actualmente, alrededor de 2,1 millones de personas permanecen en la Franja de Gaza en condiciones de alta vulnerabilidad, en medio de un conflicto que continúa generando preocupación internacional por sus consecuencias humanitarias.