Estado y gobierno deberían esforzarse por no fracasar en la tarea de afrontar la situación de caos, desorden y violencia que imponen conductores de motocicletas en calles, avenidas, autopistas y carreteras, como tuvo que admitirlo la ministra de Interior y Policía, al no lograr frenar el auge de los feminicidios.
Fuera de control





