Casi el 70 % del territorio francés se encuentra sometido a restricciones en el uso del agua debido al agravamiento de la sequía, situación que se ha intensificado por las sucesivas olas de calor registradas durante los últimos meses.
El Gobierno francés informó que la presión sobre los recursos hídricos continúa aumentando como consecuencia de las elevadas temperaturas y la falta de precipitaciones. Al 9 de agosto, la mayor parte de la Francia metropolitana, incluida París, permanecía al menos bajo el primer nivel de alerta por escasez de agua.
En 67 de los 101 departamentos franceses fue declarado el nivel máximo de alerta, mediante el cual el agua queda reservada para actividades consideradas prioritarias, como la atención sanitaria, la protección civil, el suministro de agua potable y el saneamiento.
Las medidas también contemplan restricciones para actividades como el riego de jardines y áreas verdes, el llenado de piscinas, el lavado de vehículos y el riego de cultivos, dependiendo del nivel de alerta establecido en cada zona.
La situación de los recursos subterráneos también genera preocupación, debido a que alrededor de dos tercios de los acuíferos que abastecen buena parte del agua potable del país se encuentran por debajo de sus niveles habituales.





