La creciente popularidad de los suplementos nutricionales ha llevado a muchas personas a incorporarlos a su rutina diaria para mejorar su salud, rendimiento o bienestar. Sin embargo, especialistas advierten que su consumo sin orientación profesional puede representar riesgos importantes para el organismo.
La doctora Bertina Ferrández, especialista en nutrición y dietética, explicó que la idea de que “si algo es natural, no hace daño” ha impulsado el uso indiscriminado de vitaminas, minerales y otras sustancias, sin tomar en cuenta sus posibles efectos adversos.
Excesos y falta de control
La experta señaló que casi todos los nutrientes cuentan con un límite superior de consumo seguro establecido por organismos sanitarios y que sobrepasarlo puede aumentar el riesgo de complicaciones. Además, alertó que tomar suplementos sin confirmar la existencia de un déficit nutricional mediante pruebas analíticas o una valoración médica puede ocultar enfermedades de base y provocar un consumo excesivo.
- Ferrández indicó que es frecuente que una persona acumule una misma vitamina o mineral al consumir diferentes productos, como multivitamínicos, suplementos para las defensas o fórmulas para el cabello y la piel, lo que facilita sobrepasar los niveles recomendados, especialmente en el caso de las vitaminas A y D y minerales como el zinc.
También advirtió que otro error habitual es sustituir una alimentación equilibrada o un tratamiento médico por el uso de suplementos.
Posibles efectos adversos
La especialista explicó que algunas combinaciones pueden resultar contraproducentes, como el consumo de omega-3 junto a anticoagulantes o la melatonina con medicamentos sedantes y alcohol. Asimismo, recomendó precaución con los probióticos en personas inmunodeprimidas o bajo tratamientos de quimioterapia.
- Entre los efectos adversos más frecuentes mencionó molestias digestivas, reacciones alérgicas y alteraciones detectables en pruebas de laboratorio, como cambios en la función hepática o elevación de la creatinina. Por ello, insistió en que no se recomienda mantener la toma de suplementos potentes durante largos periodos sin supervisión médica, especialmente en personas con enfermedades previas o que reciben tratamientos crónicos.





