Con el asedio de Estados Unidos a Cuba y la orden para capturar a Raúl Castro, el único símbolo viviente de la frustratoria revolución socialista, está por ver si la historia se repite. Las condiciones no son las mismas que cuando Washington incursionó en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro, a principios de enero, pero tampoco que cuando se involucró en la guerra independentista de la isla caribeña contra España.

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