Tras inclinar la balanza con su intervención militar en 1898 en la guerra de independencia de Cuba, Estados Unidos no consiguió, como pretendía, adueñarse de la isla por la que había ofrecido a España 300 millones de dólares. Pero no salió con las manos vacías, porque el imperio ibérico tuvo que cederle sus colonias de Puerto Rico, Filipinas y Guam. Para entonces, y todavía durante la guerra fría, la nación caribeña, situada a 90 millas de la Florida, tenía un extraordinario valor estratégico y militar para la potencia norteamericana.
Cuba y Venezuela





