Un enfermero murió y otro trabajador resultó gravemente herido tras ser atacados por un grupo de hombres en la localidad de Bafwasende, provincia de Tshopo, en la República Democrática del Congo. La agresión ocurrió el sábado 24 de octubre, mientras ambos participaban en labores relacionadas con la respuesta a una alerta por ébola, informó la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo con el médico jefe de la zona sanitaria de Bafwasende, Likilo Marcel, los agresores acusaban a las víctimas de propagar el virus mediante la contaminación de fuentes de agua. El enfermero falleció en el lugar, mientras que el otro trabajador fue trasladado a un centro médico, donde permanecía hospitalizado debido a la gravedad de sus heridas.
La OMS condenó el ataque y pidió garantizar la seguridad del personal que trabaja para contener la enfermedad. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó sus condolencias a los familiares y compañeros del enfermero fallecido y deseó una pronta recuperación al trabajador herido.
El incidente se suma a otros episodios de violencia contra equipos sanitarios y centros médicos en el país africano. Las labores para controlar el brote enfrentan dificultades relacionadas con los rumores, la desinformación y la desconfianza de algunas comunidades hacia las autoridades y los tratamientos, factores que complican la vigilancia epidemiológica y la atención de los afectados.
La República Democrática del Congo declaró el 15 de mayo de 2026 un nuevo brote de ébola, que se ha extendido a varias provincias. La OMS informó en su actualización del 23 de octubre que, hasta el día 20 de ese mes, se habían registrado 9,704 casos confirmados y 4,687 muertes en ocho provincias congoleñas, además de contagios importados en Kenia y Nigeria.
Ante la persistencia de la epidemia, los organismos sanitarios mantienen los esfuerzos de detección, seguimiento de contactos y atención de pacientes. La OMS insiste en que los trabajadores de salud deben poder desempeñar sus funciones sin amenazas ni agresiones, mientras las autoridades y las comunidades enfrentan el desafío de combatir tanto la enfermedad como la información falsa que dificulta su control.





