SANTIAGO, República Dominicana.– Costa Rica tuvo que emplearse a fondo para derrotar 1-2 a una combativa selección d República Dominicana, que jugó con intensidad, atacó con hambre y nunca renunció a la victoria, en un vibrante partido del fútbol femenino de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, celebrado en el Estadio Cibao FC.

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El encuentro se disputó con mucha fricción, presión constante y defensas cerradas. Durante la primera mitad, ambos conjuntos protegieron con firmeza sus áreas, redujeron los espacios y mantuvieron intactas sus porterías para marcharse al descanso con empate sin goles.

Toda la emoción quedó reservada para el complemento.

Costa Rica rompió el equilibrio al minuto 53, cuando Lucía Paniagua aprovechó una oportunidad ofensiva y mandó el balón al fondo de la red para colocar el 1-0.

El tanto no redujo el ímpetu de las dominicanas. Obligada a reaccionar, la selección anfitriona adelantó sus líneas, intensificó la presión y se lanzó decididamente en busca del empate. Esa vocación ofensiva encontró recompensa al minuto 78, cuando Gabriela Marte culminó una llegada dominicana y restableció la igualdad.

Con el 1-1, República Dominicana mantuvo el pie en el acelerador y fue por la remontada, mientras Costa Rica intentaba recuperar el control de un encuentro que había ganado en ritmo y dramatismo.

La acción decisiva llegó al minuto 86. Tras un balón enmarañado frente a la portería dominicana y varios intentos fallidos por despejar, Diara Ruiz apareció entre la confusión, conectó la pelota y la envió al fondo de la red para establecer el 2-1 definitivo.

El gol cayó como un golpe demoledor para las quisqueyanas, que habían realizado un enorme desgaste para igualar y buscaban completar la remontada. Costa Rica, en cambio, supo resistir el último empuje local y protegió una victoria trabajada hasta el silbatazo final.

El resultado representa tres puntos de enorme valor para las costarricenses, que fortalecen sus aspiraciones de avanzar en el torneo. República Dominicana queda sin recompensa pese a su entrega y valentía ofensiva, pero conserva una imagen competitiva después de poner contra las cuerdas a un rival que necesitó aprovechar una jugada confusa en los minutos finales para doblega