Antes de ayer se cumplieron 32 años que secuestraron a mi maestro Narciso González Medina (Narcisazo), posteriormente lo torturaron, y sumadas estas, a sus enfermedades, lo llevaron a la muerte. Lo sepultaron en el patio de una casa en Montecristi, pero alguien con poder entendió que allí lo podrían encontrar y lo desenterraron, metieron sus restos en un tanque de 55 galones, lo encementaron y desde un helicóptero lo tiraron al mar, bien adentro de las costas de Montecristi. Esa es la verdad que he sostenido por 25 años en mis libros “Narcisazo, ¿dónde estás?” y “El humor tiene bandera”; nadie, salvo en un libro muy caro que hizo el gobierno de un presidente que fue alumno y amigo de Narcisazo; por un periodista, que no quiero mencionar, dice que se auto desapareció.
Día de las Madres





