Cada cierto tiempo, como si no fuera suficiente con todos los impuestos que el dominicano paga a cambio de muy poco, vuelve a tomar fuerza la idea de gravar servicios digitales extranjeros como Netflix, Airbnb, Spotify, Disney+ y cualquier otra plataforma que entre en la categoría de servicio digital internacional. Es una discusión cíclica, una especie de cantaleta que reaparece siempre en momentos muy puntuales: cuando el gobierno necesita dinero y comienza a buscar nuevas vías de recaudación.
Y volvió la cantaleta de gravar servicios digitales





