La Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) manifestó su apoyo a las comunidades que promueven la preservación de las cordilleras Central y Septentrional.

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A través de un comunicado oficial emitido este 28 de abril de 2026, la institución se unió a la demanda de que estos territorios sean resguardados de actividades mineras que puedan comprometer la integridad ecológica y el ciclo hidrológico de la nación.

La entidad religiosa mostró preocupación por el impacto que las operaciones mineras tendrían sobre el agua, recurso que consideran vital para la vida humana, la agricultura y los ecosistemas.

El documento destaca que ambas cordilleras funcionan como grandes reservorios hídricos que alimentan los principales ríos y acuíferos del país, por lo que cualquier alteración significativa afectaría la disponibilidad del recurso para las presentes y futuras generaciones.

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Advertencia de la Iglesia

La Iglesia advirtió que la minería, por su naturaleza, implica la remoción de suelos y el uso de sustancias químicas que generan desechos altamente tóxicos.

En este sentido, la comunidad eclesiástica señala que la posible contaminación por metales pesados y sedimentos representa un peligro real para las fuentes hídricas y los ecosistemas dependientes, citando como ejemplo de esta realidad la situación actual de la Presa de Hatillo.

Inspirados en la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, los religiosos recordaron que el acceso al agua segura es un derecho humano básico y que proteger las montañas es una expresión de justicia social.

Por ello, instaron a las autoridades a escuchar el clamor de las comunidades y a aplicar políticas que armonicen el progreso económico con la protección ambiental, priorizando siempre la vida y el equilibrio ecológico.