Santo Domingo.– En medio de un ambiente de duelo y reflexión, el padre Rogelio Cruz, interpretó las intensas lluvias e inundaciones registradas el pasado 8 de abril como un llamado de la naturaleza que exige justicia por las víctimas del colapso de la discoteca Jet Set.

Durante la misa por el primer aniversario de la tragedia, el religioso aseguró que los fenómenos climáticos no fueron casuales, sino una señal que interpela a la sociedad ya las autoridades responsables del proceso judicial.

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“Dios nos habló a través de la naturaleza”, expresó, al señalar que la oscuridad del clima reflejó, a su juicio, la falta de claridad en torno a la justicia del caso.

Cruz, sostuvo que el país atraviesa un momento crítico, donde la respuesta institucional ha sido insuficiente frente al dolor de las familias afectadas, lo que convierte los eventos naturales en un símbolo de reclamo colectivo.

El Movimiento Justicia Jet Set remitió una comunicación formal al presidente Luis Abinader solicitando su intervención institucional y atención directa al proceso.
El Movimiento Justicia Jet Set remitió una comunicación formal al presidente Luis Abinader solicitando su intervención institucional y atención directa al proceso.

“Todo oscuro, como oscura la justicia de este país”, manifestó, al tiempo que llamó a no ignorar el mensaje ya actuar con responsabilidad.

El sacerdote vinculó la coincidencia entre las lluvias y la fecha conmemorativa como un hecho que debe mover a la conciencia nacional, insistiendo en que la tragedia no puede quedar en el olvido ni en la impunidad.

En ese sentido, pidió a los distintos sectores —autoridades, actores políticos y sociales— asumir un compromiso real con el esclarecimiento de los hechos.

Asimismo, elevó oraciones para que se iluminen las decisiones de quienes tienen en sus manos el proceso judicial, incluyendo a las familias vinculadas al caso.

El acto estuvo marcado por consignas de los presentes que, entre lágrimas, reiteraron su exigencia: “¡Queremos justicia!”.

Las declaraciones se producen en un contexto donde las lluvias han afectado varias zonas del país, reforzando la percepción de que la naturaleza se ha convertido en un símbolo de denuncia frente a una herida aún abierta.